Durante esta semana, diversas organizaciones sociales y populares se articularon en una jornada itinerante de memoria en honor a Carlos Pedraza, con actividades realizadas en escenarios significativos de su vida y militancia, como la Universidad Pedagógica Nacional y barrios donde trabajo como en Potosí, en el sur de Bogotá. Estos y otros espacios se convirtieron en lugares de encuentro, reflexión y reafirmación del compromiso colectivo con su legado.
Carlos Pedraza salió de su casa el 19 de enero de 2015 rumbo a una reunión de la comercializadora El Zipa, un proyecto de venta de productos campesinos en Bogotá. Nunca llegó a la cita. Tras tres días de búsqueda, su cuerpo fue hallado sin vida en un potrero del municipio de Gachancipá, Cundinamarca.
El dirigente asesinado hacía parte de la Coordinación Regional del Movimiento Político de Masas, Social y Popular del Centro Oriente de Colombia y del Congreso de los Pueblos. Carlos dedicó su vida a sembrar semillas, que seguirán germinando el árbol que saciará la sed de los pobres, once años después, su legado no ha muerto.
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Carlos Alberto Pedraza, fue licenciado en Ciencias Sociales de la Universidad Pedagógica Nacional y participó activamente en procesos de organización social, en la campaña permanente contra la brutalidad policial, en la defensa de los derechos humanos y en la exigencia del desmonte del Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD).
La negligencia en los momentos posteriores a su asesinato quedó en evidencia a través de distintos testimonios del movimiento social, que denunciaron irregularidades en el procedimiento oficial. Inicialmente, las autoridades afirmaron que Carlos había sufrido un accidente de motocicleta y recibido un golpe contundente en la cabeza.
Sin embargo, familiares y amigos desmintieron esta versión, aclarando que Carlos nunca tuvo ni condujo motocicleta, no tenía vínculos con Gachancipá, ni familiares ni amistades en ese municipio, y jamás lo había visitado.
A estas inconsistencias se suman las demoras y la falta de avances por parte de la Fiscalía, que tardó más de un año en revisar las grabaciones de cámaras de seguridad del trayecto que recorrió Carlos el día de su desaparición. Once años después, el crimen sigue sin ser esclarecido y sin responsables judicializados.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) solicitó al Estado colombiano investigar el asesinato, que continúa en la impunidad. Por exigir justicia, la familia de Carlos Pedraza fue víctima de amenazas y se vio forzada al exilio.
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Cada 19 de enero, familiares, organizaciones sociales y movimientos populares recuerdan a Carlos en los espacios donde sembró su palabra y su acción política, manteniendo viva su memoria a través de murales, actos culturales y movilizaciones.
A once años de su asesinato, Carlos Alberto Pedraza sigue presente como maestro, organizador, pensador crítico y obrero. La impunidad no ha logrado borrar su nombre ni su lucha. Por el contrario, su memoria continúa caminando junto a los pueblos del Centro Oriente colombiano.
Seguiremos en la lucha, Carlos. No has muerto: aún gritamos en las calles junto a ti… ¡COMPAÑERO!
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