Medio informativo del Movimiento Político de Masas Social y Popular del Centro Oriente de Colombia

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A doce años de la masacre, peregrinación al páramo de la sarna


Edición 16 – Diciembre 2013.

En memoria de las víctimas de la masacre en la Sarna, para exigir verdad, justicia, reparación integral y En Boyacá las comunidades no se han librado de la violencia y la represión que por años han golpeado al país.

Graves violaciones de derechos humanos cometidas por agentes oficiales y para-estatales hoy continúan en la impunidad. El páramo de la Sarna es testigo silencioso de una masacre que el primero de diciembre del 2001 estremeció al país.

Allí, cerca de la ciudad de Sogamoso, un grupo de hombres armados detuvieron un bus de la empresa Cootracero que hacía la ruta Sogamoso – Labranzagrande. Sus 18 pasajeros fueron obligados a bajar del vehículo y a acostarse boca abajo sobre la carretera, para luego ser asesinados con tiros de gracia. De esta masacre sólo se salvaron dos niños -de 7 y 12 años- y una anciana, pero frente a ellos se ejecutó el crimen. 

La mayoría de las víctimas eran habitantes de los municipios de Paya, Pisba y Labranzagrande, amas de casa, campesinos y estudiantes de esta región del piedemonte. 

Sobre los responsables de este acto criminal se conoce que la justicia ha condenado a varios miembros de la estructura paramilitar que se conoció como “Autodefensas Campesinas de Casanare -ACC-”, quienes dentro del proceso penal afirmaron que en la masacre participaron efectivos de la inteligencia militar de Tunja, agentes del DAS y miembros activos de la policía de Sogamoso, señalados por haber ubicado el lugar para efectuar la masacre, permitir el paso de los asesinos hasta ese sitio y proporcionar las armas de fuego.

Los familiares de las víctimas y comunidades de la zona rememoraron el hecho este primero de diciembre y realizaron una nutrida peregrinación al lugar de los hechos, a fin de mantener viva la memoria, exigir al Estado la verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición; así mismo, la intención es realizar un acto de dignificación a las víctimas y a sus comunidades que por años vienen siendo estigmatizadas y perseguidas.

Los boyacenses, las organizaciones sociales y los defensores de derechos humanos participan de este acto de memoria y dignificación para juntar voces de exigencia y denunciar la impunidad que ha cobijado este brutal crimen (hasta la fecha no se ha investigado ni juzgado a los principales responsables del mismo), recordarle al Estado colombiano que debe asumir su tarea de resarcir a las víctimas y honrar a las personas asesinadas allí para avanzar en la verdadera construcción de la paz con justicia. 

 

“LAS VÍCTIMAS”:

Luís Ángel Gil Orduz, 30 años, ingeniero. Tania Leonor Correa Pidiachi, 25 años, estudiante de Medicina de la Fundación Universitaria de Boyacá. Mercedes Rivera 22 años, aseadora de la Alcaldía municipal de Paya. Luis Arturo Cárdenas, director de la Umata de Paya. Isidro Alba Guío, 50 años, docente. Jonh Fredy Poveda Bayona, estudiante universitario. Luís Miguel Melo Espitia, 17 años, ayudante del bus. Abel Cudris Rodríguez. Gonzalo Rincón Barrera, 31 años, ingeniero sanitario. Luís Alejandro Pérez Fernández 25 años, estudiante de la UPTC. José Antonio Monguí Pérez, 52 años, tendero residente en Sogamoso. Jairo Isidro Peña, 42 años. Bertulfo Nova Arguello, 50 años, agricultor. Herminda Blanco de Peña, profesora, esposa de don Jairo. Hernando Gómez Garavito, conductor del bus.