lunes, enero 26, 2026

Abya Yala y Kurdistán: pueblos en pie, luchas hermanas

Del Kurdistán a Abya Yala, las luchas de las mujeres que resisten la guerra, el extractivismo y el patriarcado convergen este 2026 en Bogotá, donde se reunirán para fortalecer un proyecto común de libertad, poder popular y defensa de la vida.

Más leidas
spot_img

La actual situación de guerras y conflictos a nivel mundial se inscribe en una crisis estructural del capitalismo, marcada por la disputa por recursos, territorios y esferas de acumulación. En el Medio Oriente, las guerras permanentes expresan la imposición violenta de intereses del capital imperialista sobre pueblos sometidos al despojo, donde las clases trabajadoras y los sectores populares y las mujeres, son las principales víctimas de la destrucción, el desplazamiento y la miseria. En América Latina, aunque no predominan guerras interestatales, se profundizan conflictos sociales, represión y militarización como respuesta de las burguesías locales y del capital transnacional frente a la resistencia popular. En ambos escenarios, la guerra funciona como un mecanismo de dominación de clase, y la lucha contrainsurgente se ha usado como excusa para justificar la guerra y dividir a la población, con apoyo de potencias extranjeras, mientras que la organización de los pueblos y de la clase trabajadora emerge como la única vía para enfrentar el sistema que produce la violencia y avanzar hacia su superación.

Frente a la profundización de la explotación, la precarización de la vida y la opresión patriarcal, solo la acción colectiva de las clases populares puede enfrentar al capitalismo. La lucha por el socialismo expresa la unidad inseparable entre la liberación de los pueblos y la emancipación de las mujeres, como base material para la transformación revolucionaria de la sociedad.

En distintos territorios del mundo, las mujeres organizadas han impulsado respuestas propias frente a la violencia estructural del capital y el patriarcado. Entre esas experiencias, destaca la construcción político-epistémica del movimiento de mujeres kurdas, que ha situado la libertad de las mujeres como eje central de cualquier proyecto emancipador. Su propuesta no solo dialoga con las luchas de nuestra región: ofrece claves para repensar la transformación social desde una perspectiva que une organización popular, autonomía y producción colectiva de conocimiento.

En este escenario global de guerras, militarización y resistencias, las mujeres han creado, militado y compartido en proyectos políticos capaces de confrontar la agenda voraz del capitalismo. Algunas de las experiencias más avanzadas han surgido en territorios atravesados por conflictos prolongados, donde las mujeres han debido organizarse para defender la vida, reconstruir comunidad y proponer horizontes revolucionarios propios. Entre esos procesos destaca el camino trazado por el movimiento de mujeres kurdas, cuya apuesta político-filosófica se ha convertido en referencia internacional.

Desde Kurdistan – La propuesta de la Revolución de la mujer desde la sociedad hasta la ciencia

Jineolojî, término que combina jin (mujer) y jiyan (vida) con el sufijo griego ‑logía, se traduce como “ciencia de la mujer” o “ciencia de la vida”. Nace del Movimiento de Liberación de las Mujeres de Kurdistán como una propuesta científica, política y ética que replantea el conocimiento, la historia y la sociedad desde una perspectiva feminista, anticapitalista y anticolonial.

A diferencia de las ciencias tradicionales, Jineolojî no es una ideología cerrada; es un método para producir y recrear saberes “desde la vida y para la vida”. Su objetivo central es visibilizar a las mujeres, corregir las subordinaciones patriarcales y capitalistas, y abrir caminos hacia la libertad y la transformación social. Se define como la ciencia de la modernidad democrática, opuesta a la modernidad capitalista, y propone una vida comunal guiada por la autonomía, la organización, la ética, la estética, la lucha y el amor social.

El Confederalismo Democrático Mundial de las Mujeres, vinculado a Jineolojî, crea redes y alianzas entre movimientos conformados por mujeres a nivel global, ampliando la capacidad colectiva de lucha. Jineolojî rompe la división rígida entre sujeto y objeto, integrando pensamiento emocional, analítico y conceptos de la física cuántica para comprender la complejidad de la vida y la sociedad. Sus métodos incluyen diálogo, crítica, autocrítica, investigación colectiva, análisis de la personalidad y autoeducación, valorizando tanto instituciones formales como espacios cotidianos (de la casa a la montaña) como centros legítimos de aprendizaje.

Un pilar fundamental es la autodefensa de las mujeres—física, cultural, ideológica y emocional—considerando que el primer paso hacia el socialismo es desmantelar la figura del hombre dominante que originó el Estado patriarcal.

Desde su origen en el movimiento PAJK, Jineolojî se ha expandido a múltiples países y culturas, manteniéndose como un saber universal, accesible y transformador. Invita a escribir una nueva historia –la HERstory–, una vida libre en cada rincón de la existencia, tal como proclama el movimiento kurdo: “La historia de la libertad está esperando a ser escrita.”


Aunque Jineolojî nace en Kurdistán, su potencia no se limita a un territorio. Su lectura crítica del patriarcado, del Estado-nación y de la ciencia positivista ha dialogado con luchas de mujeres en múltiples geografías. En Abya Yala, donde la violencia colonial y el capitalismo extractivista moldean la vida cotidiana, las mujeres han construido respuestas propias que, desde otra historia y otras condiciones materiales, convergen en un mismo horizonte: sostener la vida y transformar las estructuras que la oprimen. Allí, el Poder Popular se convierte en una herramienta que enlaza estas búsquedas con las resistencias comunitarias de nuestra región.

Hasta ABYA YALA – El poder popular como herramienta emancipadora en las luchas feministas

En Abya Yala, las luchas feministas no nacen únicamente de la demanda de derechos formales ni del reconocimiento jurídico de las mujeres y las disidencias de genero. Emergen, sobre todo, de la necesidad urgente de sostener la vida en territorios atravesados por la violencia colonial, el capitalismo extractivo y el patriarcado. Allí donde el Estado se ausenta o se presenta como represión, las comunidades —y en ellas, de manera central, las mujeres— han tejido históricamente formas de organización colectiva que permiten existir, resistir y proyectar otros mundos posibles.

Desde esta perspectiva, el feminismo latinoamericano no puede pensarse desligado del territorio, de la comunidad ni de las prácticas cotidianas que garantizan la reproducción de la vida. En ese entramado, el Poder Popular aparece no como una consigna abstracta, sino como una herramienta emancipadora que dialoga profundamente con los feminismos populares, comunitarios y decoloniales de Abya Yala.

Poder Popular: vivir hoy la sociedad que queremos

El Poder Popular es un concepto construido desde la práctica política de los pueblos en lucha. Lejos de ser una ideología cerrada, se trata de un proceso abierto, en constante transformación, que se nutre de la organización y movilización de la clase trabajadora y de los sectores populares. Su apuesta central es que las comunidades organizadas sean capaces de decidir directamente sobre sus condiciones de vida, construir soluciones colectivas y disputar el sentido mismo de la democracia.

A diferencia de la democracia representativa liberal —que históricamente ha excluido a las mayorías y, en particular, a las mujeres— el Poder Popular propone una democracia participativa y territorial, basada en asambleas, consejos comunitarios y procesos de planificación colectiva. En estos espacios no solo se toman decisiones, sino que se produce un aprendizaje político común, una transformación cultural que cuestiona las jerarquías, el individualismo y la lógica del capital.

Para los feminismos de Abya Yala, esta dimensión es clave. El Poder Popular coloca en el centro aquello que el capitalismo invisibiliza: el trabajo colectivo, los cuidados, la alimentación, el agua, la vivienda y la vida comunitaria. No se trata únicamente de cambiar quién administra el poder, sino de transformar las relaciones sociales que lo sostienen. En ese sentido, las prácticas de Poder Popular son también prácticas feministas, aun cuando no siempre se nombren como tales.

Otro aspecto central del Poder Popular es la autodefensa y la defensa activa de los derechos humanos, por ejemplo con la existencia de guardias comunitarias no armadas, conformadas por personas de todos los géneros. Estas guardias no se basan en la coerción ni en la violencia, sino en una autoridad colectiva y simbólica, representada por un bastón que expresa el mandato comunitario.
Estas formas de organización cuestionan profundamente la asociación entre seguridad, militarización y masculinidad. La defensa del territorio se entiende como una tarea colectiva vinculada al cuidado, no a la dominación. La autoridad es revocable, horizontal y comunitaria, lo que permite despatriarcalizar las prácticas de poder y construir relaciones más justas y solidarias.

El poder popular es el poder de la gente tomando decisiones autónomas por encima y a pesar del Estado. Esta definición sintetiza una apuesta política que resuena profundamente con las luchas feministas de nuestra región. Vivir en revolución no significa esperar un futuro ideal, sino encarnar hoy relaciones no capitalistas, no patriarcales y no coloniales.

Tanto en Kurdistán como en Abya Yala, la lucha de las mujeres se funda en la organización colectiva, la defensa de la vida y el sostenimiento de la vida en comunidad. Sin embargo, estas experiencias no permanecen aisladas: forman parte de un tejido internacional que se fortalece y aprende mutuamente. Por eso, es necesario mirar también el panorama global y reconocer cómo, en distintos continentes, las mujeres protagonizan procesos revolucionarios que desafían las estructuras de dominación y abren caminos comunes.

¿En el mundo?

Tanto en Rojava, como en ABYA YALA y en el resto del mundo, las mujeres desempeñan un papel activo en los procesos revolucionarios y transformadores que buscan construir un mundo más justo. Este compromiso se manifiesta en la creación de nuevas narrativas históricas que reconocen y valoran la contribución de las mujeres en la lucha por la igualdad y la justicia social. En este contexto, las mujeres revolucionarias están desafiando las estructuras patriarcales y luchando por sus derechos, por la paz, la autonomía y la justicia social, y así tejiendo una red de solidaridad que trascienda fronteras y culturas.

Esta articulación internacional no surge de manera espontánea. Ha sido construida durante años por movimientos de mujeres que han buscado compartir experiencias, métodos de lucha y horizontes políticos. Desde estas convergencias nace la Red de Mujeres Tejiendo Futuro, un espacio donde se encuentran Kurdistán, Abya Yala, Medio Oriente, Asia, África y Europa para trazar estrategias globales de emancipación.

Red de Mujeres Tejiendo Futuro

En el 2018, bajo el liderazgo del Movimiento de Mujeres del Kurdistán, la Red de Mujeres Tejiendo Futuro, la cual lleva varios años debatiendo con movimientos de mujeres de diferentes territorios la necesidad de organizarse y construir entre mujeres a partir de lo cual se configurado un camino con movimientos de mujeres del Abya Yala, Oriente Medio, Asia, África y Europa.

Desde este espacio se reconoce que la riqueza de los métodos de lucha de las mujeres permite construir espacios para debatir y compartir. Es por ello que en octubre el 2018 se realizó la primera Conferencia de la Red en Frankfurt (Alemania) con el lema “Revolución en construcción”. Posterior a ello, la Red expandió sus alianzas y en noviembre de 2022 se dio la segunda Conferencia internacional de mujeres en Berlín (Alemania) donde participaron más de 700 representantes de 50 territorios. Esta segunda conferencia tuvo el lema “Nuestra revolución: Liberar la vida”, donde se abordaron temas como la violencia de estado y estructural contra las mujeres, del ecocidio que padecen nuestros territorios, las diversas formas de lucha contra el patriarcado, la defensa de la vida y construcción de alternativas al sistema capitalista.

La definición posterior a este espacio es dar continuidad a este tejido en cada continente las redes y en este sentido es que para este 2026 tendrá lugar el Encuentro De Mujeres en Bogotá, Colombia 11 AL 15 de febrero de 2026 bajo el lema: “Floreceremos porque la guerra no puede acabar con nuestras raíces” De Abya Yala a Kurdistán, la lucha de las mujeres frente a la destrucción de la vida”. Este encuentro trabajará sobre ejes Fundamentales, tales como: Colonialismo extractivista y terricida en Abya Yala, cuerpo-territorio de las mujeres, ataques y resistencias, el espíritu de las mujeres para el florecer de la resistencia y se desarrollarán talleres alrededor de economía, salud, cultura, educación, comunicación y medios libres, autodefensa del cuerpo-territorio: Feminicidios y defensa de la tierra, organización del Confederalismo Democrático de las Mujeres y la Jineoloji y Métodos de Sabiduría para la Libertad con espacios artístico culturales y para las niñeces.

Ante el permanente recrudecimiento de la guerra contra los pueblos del mundo que se organizan para encontrar salidas a la crisis del capital, el exterminio que se ha llevado a cabo contra el pueblo palestino, los ataques sistemáticos contra el pueblo kurdo y otras etnias, la militarización e invasión a Venezuela y el Caribe, como Congreso de los Pueblos nos reafirmamos en la necesidad de tejer conjuntamente redes de solidaridad y acción colectiva y que las salidas a este sometimiento cruento del capital y a sus intereses sea planificado y controlado por el conjunto del movimiento popular.

- Advertisement -spot_img
- Advertisement -spot_img
Análisis

Capital gansteril sobre América Latina: El golpe militar sobre Venezuela

El actual momento de crisis y transición intensifica la competencia a partir de los principales centros de mando y...
- Advertisement -spot_img

Lo Último

- Advertisement -spot_img