Medio informativo del Movimiento Político de Masas Social y Popular del Centro Oriente de Colombia

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Al marrano no lo capan dos veces


Trochando Sin Fronteras, marzo 23 de 2018

Por: Wilmar Harley Castillo Amorocho[1]

¿Votó? ¿No votó? ¿La invasión castro-chavista llegará a Colombia? ¿La expropiación de las empresas y fincas llegara con tal o cual candidato? ¿Tiene para el mercado? ¿Sabe como quedó conformado el Congreso de la República? Algunas preguntas con unas respuestas tan locas, que son comunes en este país de locos y de oligarcas estrato 0,1 y 2.

Seguimos en modo democracia, ya pasaron las del congreso ahora se aproximan las presidenciales. Los medios de des-información, los empresarios, los sectores populares y las redes sociales empiezan a pujar por su candidato favorito. Aunque los del Centro Democrático, pueden estar tranquilos porque 19 curules al Senado garantizan una oposición bien ubérrima como también la introducción de leyes y reformas que favorezcan a ese sector. Así mismo, las demás bancadas ya tienen sus fichas y deben estar pensando el cómo jugar en los siguientes cuatro años.

Pero hay un detalle bien grande que el guayabo pos-elecciones no deja ver. La agenda entre el movimiento social y popular con el gobierno Santos. Tanta bulla de trinos y propuestas políticas han dejado a un lado el pliego de la Cumbre Agraria, que viene siendo negociado en diferentes subcomisiones con funcionarios de la Casa de Nariño, fruto de las movilizaciones y paros del 2014 para acá.

Una cosa me preocupa. Estos escenarios de negociación andan en remojo y ya casi huelen a arroz quemado. El actual administrador de Casa de Nariño (a tres meses de acabarse su presidencia) ha girado la plata para desarrollar algunos acuerdos. Tal es el caso de la Subcomisión Minero-energética y ambiental y la de comunicaciones.

En la primera subcomisión mencionada, se habla de contratar profesionales en una comisión mixta para analizar 7 proyectos mineros, hidroeléctricos y petroleros, pero no se saben aún cuales abordar. Por otro lado, se está discutiendo con el ministerio de Minas el perfil de los miembros del equipo de profesionales que analizarán los impactos socio-económicos, ambientales y culturales en el territorio colombiano. En el Gran Diálogo minero-energético, que tiene como primera etapa realizar encuentros regionales que terminen en el escenario nacional, al igual que los otros dos puntos no hay mucha plata y quien sabe cuando empiece a realizarse.

En comunicaciones, pues la cosa no cambia mucho. El plan de trabajo con el Ministerio de las Tecnologías de la Información y Comunicación (MinTIC) se viene desarrollando, la almendra de esta subcomisión es la propuesta de proyecto de ley radial que favorezca las comunidades campesinas, afro e indígenas, urbanas y rom que ya tienen o pretenden crear emisoras comunitarias en sus territorios dentro de un marco legal diferente al actual. A trancas y mochas se tiene una redacción de proyecto, el cual tiene elementos inconclusos por depender de procesos legales paralelos con el gobierno nacional, como el reconocimiento del campesinado como sujeto de derechos, cuyo proceso apenas empezó por presión de la Corte Constitucional gracias a la movilización del campesinado.

Para no extender tanto esta preocupación, solo menciono estos dos casos en parte por participar en uno como delegado y en otro como comunicador empapándome del tema (como también la posibilidad de conocer por dentro el ministerio del Interior, el MinTIC y uno que otro hotel cachetudo de la capital). Sin embargo, el fantasma que rodea esta negociación es el cambio de congreso y de presidente.

Tanto el uno como el otro, entraran a trabajar con agendas diferentes, funcionarios diferentes y hasta con voluntad diferente de cara al movimiento social y popular. En ultimas, lo poco que se logró servirá para exigirle al nuevo administrador del régimen 2018-2022 que no se haga el loco con los compromisos heredados de Juanpa Santos y al nuevo congreso, se le llevara los proyectos que desde la Cumbre Agraria se vienen construyendo para el nuevo periodo legislativo. Conociendo la cultura política de los ricos, la tradicional y milenaria práctica de hacerse el loco con el pueblo, de seguro subirán el vidrio con todos estos acumulados de la gente organizada, y los paros agrarios y populares del 2014 para acá los verán como historia patria empeñada.

Aunque todos quisiéramos que las cosas se solucionaran hablando, incluyendo usted que lee este artículo piensa que ojalá no se usara la violencia ni la fuerza para reclamar algo o tener solución a un problema infundado. Claro que no. Pero como estamos en Colombia, auguro que otra vez llenaremos las calles, pero no de camionetas ni de motos, que otra vez bloquearemos las vías, pero no de frutas, ni limonada, ni agua vendida informalmente, que otra vez se llorará y moqueará, pero no de alegría sino por los gases del ESMAD. Mejor dicho, y se acordarán de mí, que nos tocará pararnos duro para exigir que la Cumbre sea escuchada y atendida.

Gane quien gane las presidenciales, nos tocará seguir movilizándonos y organizándonos tercamente para tener soluciones eficaces a los problemas cotidianos que tiene Locombia. ¿La EPS le aplazo otra vez la cita con el especialista? ¿el pasaje de bus sigue subiendo? ¿no le alcanzo para el semestre de la hija? ¿la desnutrición sigue matando niños? ¿el sueldo solo alcanza para arroz y lentejas? ¿subió el agua y la luz? Bueno, no espere que desde Casa de Nariño ni del Congreso le arreglen esos chicharrones.

 Ñapa: El 2 de marzo de este año, en el Líbano-Tolima se metieron a la sede de la Asociación Agroambiental Colombiana Camilo Rodríguez Restrepo -ASACOL –  y les robaron la información de los afiliados. Según la Policía, es delincuencia común. Si yo fuera un ladrón, ¿para qué me sirve una lista de nombres y cedulas? Ninguno es estrato alto, no son industriales y menos terratenientes a los cuales no les dolería el robo de un celular o un reloj. Pero si yo fuera un líder social y agrario, y unos pillos tienen mi nombre y cedula, si me preocuparía porque van más de 150 líderes sociales asesinados, y me preocuparía más si la Policía dice que son delincuentes cuando urabeños, rastrojos, gaitanistas y demás paramilitares siguen operando en el país.

[1]Wilmar Harley Castillo Amorocho, Amigo de Trochando Sin Fronteras, Secretaría de Comunicación y Formación del Coordinador Nacional Agrario

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