Organizaciones estudiantiles de la Universidad Nacional de Colombia emitieron un comunicado en el que rechazan de manera contundente las declaraciones del exrepresentante profesoral ante el CSU, Diego Torres, quien afirmó recientemente que en el Consejo Superior y en otras instituciones “hacen presencia las FARC”. Para los procesos estudiantiles, estas acusaciones no son un hecho aislado, sino parte de una estrategia política que busca manipular la opinión pública y deslegitimar las decisiones que hoy no favorecen los intereses de una élite académica que históricamente ha intentado controlar la dirección de la universidad.
En su denuncia, los estudiantes señalan que estos señalamientos “no son ingenuos ni particulares”, sino expresión del “talante de un sector que, ante la pérdida de su hegemonía en el CSU, acude a la mentira y a la estigmatización para sembrar miedo y justificar su proyecto autoritario de universidad”. Afirman además que Torres busca poner en duda la legalidad de quienes hoy integran el máximo órgano de decisión de la U.N. y que sus palabras ponen en riesgo la integridad física y política de miembros del Consejo Superior, al asociarlos irresponsablemente con grupos armados.
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La denuncia pública difundida a través de redes sociales recalca que estas declaraciones se enmarcan en una ofensiva impulsada por una “pequeña élite académica” aliada con sectores políticos reaccionarios, entre ellos el Centro Democrático, que intentan instrumentalizar la autonomía universitaria para imponer una rectoría funcional a sus intereses privados, desvirtuando las discusiones democráticas que la comunidad universitaria ha adelantado mediante escenarios como la mesa constituyente.
Una maniobra política para recuperar el control del CSU
La postura estudiantil coincide con las preocupaciones expresadas en entrevista por vocerías del movimiento estudiantil, quienes señalaron el carácter político y peligroso de las afirmaciones de Torres. De acuerdo con Gabriela Delgado González:
“Resulta muy preocupante que un docente de la universidad, que fue miembro del Consejo Superior hasta hace menos de un mes, salga en medios de comunicación nacional a difundir información que puede poner en riesgo la integridad de quienes componen el Superior.”
Las vocerías señalaron que estas declaraciones se inscriben en una estrategia que este sector ha utilizado reiteradamente para deslegitimar las decisiones del CSU y sostener un proyecto de universidad coherente solo con sus intereses particulares:
“Es una muestra de los múltiples mecanismos que este sector ha venido utilizando para deslegitimar las decisiones del Superior, pero también para sostener un proyecto de universidad que solo corresponde con sus intereses.”
Para los estudiantes, estas afirmaciones no describen ninguna realidad de la Universidad Nacional, sino que buscan oscurecer y manipular la disputa política vigente en torno a la dirección de la institución:
“Puede ser algo que no represente una realidad de la universidad, pero sí es un intento por opacar y desdibujar lo que ocurre al interior de la Nacional, donde sigue vigente la disputa política por la toma de poder. Buscan generar, desde calumnias y mentiras, una idea equivocada de lo que pasa.”
La defensa del proyecto público y popular de la Universidad Nacional
Las organizaciones estudiantiles defienden la legitimidad de las y los integrantes del Consejo Superior, destacando que sus debates han sido públicos, transparentes y orientados a confrontar los intentos autoritarios de este sector conservador. Exigen, además, una retractación pública por parte de Torres y advierten que sus declaraciones constituyen una forma de estigmatización peligrosa que pretende desviar la atención del proyecto universitario en disputa.
El comunicado cierra afirmando que la Universidad Nacional “no es botín de élites ni fortín de intereses privados”, sino un “proyecto colectivo, público y popular” que será defendido mediante organización, movilización y lucha política.





