Medio informativo del Movimiento Político de Masas Social y Popular del Centro Oriente de Colombia

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Camilo sembró, 51 años después le seguimos cosechando


Trochando Sin Fronteras. Edición 31 marzo – abril de 2017

¿Qué es esa bulla? – Es Camilo Torres que camina.

-Pero yo, veo solo al pueblo marchando.

-Por eso. 

 

Cuando las personas faltan en vida, persisten en la memoria cuando retomamos y creemos en sus ideales, pasa con María Cano, con el Che, con Fidel Castro. Ahora es el turno de Camilo Torres, el cura revoltoso que nos dejó un mensaje de cambio social y vida digna para los colombianos. El 15 de febrero de este año, cumplió 51 años de fallecido pero ¿su mensaje está empolvado en el olvido? El pueblo organizado y las movilizaciones en los territorios, dan fe que el mensaje de nuestro cura, es vigente.

En esta oportunidad, no quiero hacer un recuento de la biografía de Camilo, como se ha hecho este 2017. La idea es rescatar las acciones que hizo el cura en el territorio de la mano de los pobres. Conversando con la gente, conocimos el caso de la granja Guari, en la vereda Palomas, a siete kilómetros del casco urbano de Yopal. Esta granja fue fundada por Camilo, cuando fue director del Instituto Colombiano de Reforma Agraria (INCORA).

Con el ánimo de impulsar la reforma agraria, el cura fundo esta granja para crear grupos de estudio agrario y político. Los campesinos e indígenas recibían herramientas para hacer análisis del movimiento agrario y social de la época, al tiempo que recibían formación para el mejoramiento de semillas. Los procesos de mejoramiento se hicieron sobre los cultivos de maíz, yuca, caucho, y la implementación de trapiches. La granja contaba con instalaciones adecuadas como baterías sanitarias, dormitorios, salones de clase, auditorios para realizar las actividades formativas y para el alojamiento, de acuerdo a los planes de formación.

Para el año de 1963, la granja Guari, contaba con 17 hectáreas, cuyo número fue reduciéndose por la acción de vecinos que iban adueñándose de los predios poco a poco, hasta quedar con tan solo 3 hectáreas para 1990. En 1998, la gobernación departamental, a cargo Jorge Prieto, recibió la granja del INCORA. Esta administración a su vez, la entrega en comodato a las empresas Empresa de palma para la paz y Estación acuícola de Casanare, perdiendo así la función esencial de formación agraria y política.

Con este comodato, la Guari sufre el abandono de sus instalaciones por parte de las empresas, pues su único interés fue el lucro privado y no seguir el proceso de formación del campesinado y de los pueblos indígenas del municipio. Por al día de hoy, las organizaciones sociales del territorio, están dando la lucha jurídicamente para retomar las instalaciones de esta granja, con el ánimo de recuperar la función que Camilo Torres le dio cuando la fundó.

LUCHAR ES RECORDAR, RECORDAR ES VIVIR 

Desde los campesinos en las veredas, los estudiantes en las calles, los trabajadores en las ciudades, mujeres, jóvenes y todos los actores que somos pueblo, no dejamos descansar a Camilo, porque la terquedad de construir un país con vida digna, mantiene vivo el pensamiento y ejemplo que enseñó el cura.

Algunos hacen monumentos, que terminan defecados por las palomas, otros son retratados y colgados en la pared, como adorno, o se imprime su rostro en un billete. Al menos así, la burguesía recuerda a las personas (a las que ellos consideran dignos de ser recordados).

Sin embargo, los pobres recordamos con el quehacer transformador y creador de vida. Camilo caminó hasta cierto punto de la vida, de ahí continuamos el sendero, que apunta a la vida digna, a ese país donde todos quepamos y creamos que si hay un futuro.

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