sábado, diciembre 3, 2022

¿De quién es esta guerra?

Esta es la guerra de los imperios, de quienes necesitan expandir sus mercados hacia nuevas fronteras a son de metralla y bombas. Esta es la guerra de los altoparlantes mediáticos que con palabrejas como patria y dignidad, justifican el baño de sangre

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Sergio Latorre
Sergio Latorre
Investigador en Centro de Pensamiento y teoría crítica - Praxis

Esta es la guerra de quienes prendieron fuego en 1914 y de quienes lo alimentaron con gasolina en 1939. Esta es la guerra de los imperios, de quienes necesitan expandir sus mercados hacia nuevas fronteras a son de metralla y bombas. Esta es la guerra de los altoparlantes mediáticos que con palabrejas como patria y dignidad, justifican el baño de sangre. Esta también es la guerra de todo el capital, pues cada proyectil, tanque, bombardero, cada uniforme y cada ración, es un sístole de su paro agónico. Cada casa destruída, cada escuela demolida, cada hospital que se derrumba, cada calle, cada vía bombardeada, son la diástole que le bombea y le promete un futuro de inversión. Esta es la guerra de un capitalismo en crisis. Esta es la guerra de los partidos políticos que ladran fuerte y animan a enviar más armas al frente de batalla. Es la guerra de quienes utilizan fantasías de nostalgias zaristas y de flacas glorias del pasado para darle un redoble a los tambores. Esta es la guerra de los oligarcas del Este pero también de los oligarcas del Occidente. Es la guerra de la burguesía toda. Esta es la guerra de la OTAN y de todos los ejércitos a quienes los arropa la misma bandera: la bandera de la vergüenza.

Pero esta no es la guerra de los trabajadores del mundo, ni de los trabajadores ucranianos, ni de los trabajadores rusos. Así se hayan ataviado en uniformes, esta no es la guerra de los trabajadores de ninguno de los dos bandos. Esta no es la guerra de los pobres de siempre, que tienen que pintar sus lágrimas de colores patrióticos al llorar a los suyos. Esta no es la guerra de los pueblos, quienes hablando incluso las mismas lenguas, son enlistados como enemigos. Esta no es la guerra de los trabajadores de Europa, quienes ahora estiran sus salarios para pagar las tarifas energéticas que no cesan de subir. Esta no es la guerra de las familias a quienes los dragoneantes del capital les piden no utilizar la calefacción en medio del invierno, a manera de solidaridad. Esta no es la guerra de los campesinos ni los productores de alimentos, a quienes los fertilizantes les están llegando a precios inalcanzables. Tampoco es la guerra de quienes a falta de alimentos, sufren más hambrunas en medio de la carnicería. Esta nunca ha sido la guerra del proletariado internacional ni de sus organizaciones. Nunca fue la guerra ni de Lenin ni de Karl Liebknecht, ni de Rosa Luxemburgo. Esta no es la guerra nuestra.

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