Medio informativo del Movimiento Político de Masas Social y Popular del Centro Oriente de Colombia

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El nevado del Cocuy: la protección ambiental y espiritual o los intereses económicos


cocuy

Trochando Sin Fronteras, 26 de agosto de 2016

Lucha colectiva de campesinos e indígenas en defensa del Zizuma o nevado del Cocuy

Desde el pasado 29 de febrero y luego de más de seis meses de resistencia por parte de indígenas, campesinos y comunidad en general movilizados en el norte del departamento de Boyacá, la protesta en el nevado del Cocuy continúa vigente.

Las exigencias de esa protesta se refieren al respeto por los ecosistemas estratégicos, la construcción de planes de vida, el aprovechamiento y respeto de los recursos naturales, la permanencia en el territorio y el respeto por las aguas que dan vida a gran parte del Centro Oriente colombiano y a los sitios sagrados dentro de la cosmovisión indígena.

La Sierra Nevada del Cocuy se ubica en el Parque Nacional Natural Cocuy, cuya extensión es de 306.000 hectáreas y fue creado en el año 1977. Se encuentra ubicado en jurisdicción en los municipios de El Cocuy, Güicán, El Espino, Chiscas, Chita y Cubará (Boyacá); Tame, Fortul y Saravena (Arauca);  y La Salina y Sácama (Casanare). El nevado del Cocuy es la segunda sierra más importante de Colombia, con imponentes paisajes paramunos, es proveedor de agua para los departamentos de Boyacá, Casanare y Arauca. Para la nación U’wa, el nevado es sitio sagrado, denominado Zizuma.

Las diferentes entidades estatales -entre ellas gobernación de Boyacá-, los medios de comunicación y las empresas privadas -como es el caso del operador turístico Aviatur-, vienen desvirtuando y atacando esta lucha colectiva y social del pueblo indígena y campesino. Esas entidades alegan que la gente que está protestando solo defiende sus intereses particulares, desconociendo los derechos del resto de la población. Es ahí donde recae la importancia de conocer cuáles son los intereses reales de campesinos e indígenas que luchan por organizarse alrededor de la defensa de la vida y la permanencia en el territorio, particularmente en el nevado del Cocuy.

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Según han demostrado indígenas y campesinos en diferentes escenarios, incluyendo el Senado de la República, su protesta es por la defensa de un territorio que tiene doble condición: es sagrado y es estratégico, en la medida en que contiene elementos ancestrales de los pueblos aborígenes y que es fuente de biodiversidad para gran parte de la Orinoquía. Claramente eso va más allá de un interés particular, es la necesidad de la conservación del territorio que permita a mediano y largo plazo garantizar la vida de las comunidades que dependen de este ecosistema.

Lo anterior difiere de posturas capitalistas y mercantilistas de medios de comunicación y políticos como el diputado Ciro Alejandro Ramírez (hijo del ex senador Ciro Ramírez, que fue condenado por relaciones con paramilitares en 2011) quien señala que  “se debe tener mucho cuidado porque aquí no se deben disfrazar los derechos de una comunidad, por intereses ilegales de un grupo armado irregular, que solo desea el manejo de la zona del Parque Natural Nevado del Cocuy para blindar su actividad delictiva.” Con ese tipo de afirmaciones se trata de criminalizar una acción legítima de la comunidad, tratando de ponerle ropajes ilegales.

También se han dado señalamientos a través de las páginas del diario ‘Boyacá 7 días’ (29 de abril), en el que Ricardo Rodríguez Puerto, en la sección carta del Editor Titula: “El norte, otra vez `sin Dios ni ley”. Allí este personaje señala a las comunidades movilizadas de “avivatos motivados por intereses económicos”.

Los ataques contra la movilización pacífica no se han detenido allí. El lunes 8 de agosto, el periodista Miguel Ángel Molina Sandoval tituló su columna: “El norte de Boyacá nuevamente bajo amenaza”, relacionando la acción colectiva en defensa del Zizuma con la subversión; ese periódico, de propiedad de la casa editorial El tiempo, en su portada del 16 de agosto de 2016 tituló: “De reclamar, U’was pasaron al atropello”. El artículo, escrito por Harvey Yecid Medina, cita como fuente principal al “asesor para el diálogo social” de la gobernación de Boyacá, Pedro Pablo Salas, quien cuestiona que los indígenas salgan de su resguardo para otras partes y que se haya acordado realizar estudios sobre la afectación al parque por el turismo.

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Este último texto insinúa entonces que los indígenas deben quedarse encerrados en sus resguardos y que no es útil revisar los graves impactos ambientales que genera el turismo en el nevado.

El Movimiento Político de Masas Social y Popular de la región Centro Oriente le sale al paso  a los señalamientos de los diferentes medios de comunicación, personajes y entidades hacen a la movilización por la defensa del Zizuma. Lea: Comunicado a la opinión pública: Rechazamos señalamientos y estigmatizaciones a comunidades movilizadas en el Norte de Boyacá http://centroriente.org/rechazamos-senalamientos-y-estigmatizaciones-a-comunidades-movilizadas-en-el-norte-de-boyaca/

Pero la importancia de una riqueza natural colectiva como el Nevado del Cocuy es innegable y no se puede tapar, afortunadamente, con unos cuantos artículos de prensa. El ejercicio que se viene realizando entre la AsoU’wa, los campesinos y el movimiento social por la defensa y la conservación del Zizuma o Cocuy, ha sido la única forma de llamar la atención de las autoridades estatales frente a os impactos ambientales y sociales que genera un negocio como el turismo. También esas vías de hecho han servido para preservar los ecosistemas estrategias de la región que garanticen la vida, por eso es importante conocer las realidades vividas desde las voces de las comunidades. (https://youtu.be/7kHZXmDsm1Y).

A pesar de los señalamientos de los diferentes sectores interesados en defender los intereses y el capital de particulares, los indígenas, campesinos y movimiento social de la región Centro Oriente de Colombia han declarado mediante comunicado público que “continuarán defendiendo el territorio de la destrucción, desolación y saqueo de los recursos del pueblo colombiano”.