Francia: resiste la “izquierda”

En las elecciones municipales de este domingo 22 de marzo, los partidos de izquierda lograron sostener sus posiciones en las principales ciudades, contradiciendo al anunciado avance de la ultraderecha nacionalista. Aun así, la ultraderecha logró consolidar posiciones en pequeñas ciudades e incrementar su porcentaje de votación, alcanzando cerca del 35 %, resultado obtenido a costa del debilitamiento del bloque de derecha que representa el macronismo. Esto significa que aún no ha desaparecido el riesgo del giro ultraderechista que desde hace años amenaza la vida política de Francia, el que podría actualizarse de cara a las elecciones presidenciales de 2027 y a las legislativas del próximo septiembre.

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El contexto partidario

La vida electoral en Francia se puede dividir en cuatro grandes bloques políticos, diferenciados por sus agendas programáticas.

  1. La izquierda “radical” tiene como figura a Jean-Luc Mélenchon. Promueve el avance hacia la “Sexta República” vía constituyente, buscando reducir el peso presidencial, potenciar el parlamentarismo y permitir la consulta revocatoria. Busca eliminar el mecanismo que permite al Presidente aprobar leyes sin votación parlamentaria (artículo 49.3). Además, pretende una transición hacia las energías renovables acelerada y promueve la ampliación de derechos fundamentales como el de acceso al agua y energía, que considera bienes comunes que no deben ser tratados como mercancías.
  2. La “izquierda” tradicional, o socialdemocracia, la conforma el Partido Socialista. En su pasado reciente se cuenta el largo periodo de hegemonía con François Mitterrand (1981-1995) y la posterior crisis con François Hollande (2012-2017), sobre la que viene recuperando terreno. Su enfoque es un capitalismo con justicia social vinculada a la ecología, incrementos del salario mínimo, restauración de los servicios públicos (salud y educación) y defensa de una transición energética gradual. Sobre el derecho a la vivienda, plantean el control de alquileres y el aumento de la vivienda social, planteamiento que, por ejemplo, fue importante en el triunfo del actual alcalde de New York Zohhan Mandani.
  3. La derecha y el “centro” se componen de fuerzas que defienden el libre mercado, acompañado de un europeísmo pragmático. Representan la continuidad de E. Macron, quien ha utilizado en varias ocasiones el citado decreto 49.3 para afectar a los derechos de los trabajadores, en especial para ampliar la edad de pensión e imponer recortes al presupuesto público. Se orientan a mantener la ventaja industrial y tecnológica de Francia, pero avanzando en IA, producción de chips y energía nuclear, prefiriendo una agenda de descarbonización por la vía de la innovación, como los autos eléctricos. A su vez, vienen colocando énfasis en el incremento del gasto en seguridad y justicia, línea que los vincula con la derechización a nivel mundial.
  4. Agrupación Nacional es la principal fuerza de ultraderecha, siendo Marine Le Pen y Jordan Bardella sus principales dirigentes. Fundada en 1972 por Jean-Marie Le Pen, ha contado entre sus dirigentes y militantes a personas que hicieron parte de la SS alemana o fueron colaboracionistas de los alemanes en medio de la invasión en la Segunda Guerra. De aquí que entre sus nuevos miembros estén sectores abiertamente fascistas.

En la actualidad, representan las posturas nacionalistas de ultraderecha que, si bien han amenguado en su intención de salir de la UE, propenden por colocar en primera línea y antes que nada los derechos de los franceses, entiéndase del capital francés. Su discurso tiene como vértice la seguridad e incremento de la represión policial interna, a la que suma la persecución contra el proletariado migrante, al estilo de Trump en EEUU. También promueven el avance hacia el proteccionismo, la baja de impuestos al capital (como Trump), pero lo combinan con el populismo, al proponer una reducción del IVA, el impulso a compras de productos franceses (ej.: un 80 % para comedores escolares y municipales), incentivos a las empresas para generar puestos de trabajo a ciudadanos franceses y sostenimiento de algunas prestaciones sociales no contributivas.

Los recientes resultados

En París, el bloque de izquierda y ecologistas liderado por Emmanuel Grégoire (sucesor de la actual alcaldesa) mantuvo su favorabilidad, a pesar de la fuerza mostrada por la derechista Rachida Dati. También logró una relevante victoria en Marsella, donde la ultraderecha se mostró amenazante en la primera vuelta. Sin embargo, no pudo acceder a la alcaldía de Toulouse, donde contaba con posibilidades de arrebatarle el poder a la derecha. 

Se destaca la capacidad de resistencia en el bloque de izquierda al mantener la mayoría en las principales ciudades y un rango de voto entre un 30 % y el 35 %, el que fue superado en París. Aquí es importante destacar que la llamada izquierda radical de Francia Insumisa logró avanzar, captando a buena parte de la juventud y superando el rango de voto del 12 %. Por tanto, aunque no gobierna en forma independiente en grandes ciudades, su fuerza electoral deberá ser mejor considerada en las alianzas para los próximos comicios.

Por último, si bien la ultraderecha no obtuvo la victoria que algunos medios alentaron, sí que logró incrementar ligeramente su voto, rondando el 35 %. Su gran conquista estriba en la alcaldía de Niza, sumando además otras ciudades medias, como Perpiñán y Toulon, mientras que consolidó su base hacia el sur del país. De seguro, sobre estas condiciones aspirará a avanzar hacia 2027, resultados que en realidad descansan en el persistente desgaste de la derecha oficial que comanda el presidente Macrom.

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