Medio informativo del Movimiento Político de Masas Social y Popular del Centro Oriente de Colombia

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Los acuerdos que dejaron por fuera a la paz


Foto: Publimetro

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Trochando Sin Fronteras edición 29 

Por: Isaac Marín

Ahora que abundan los debates y se alientan posiciones frente a los alcances del acuerdo final, firmado entre el Gobierno de Colombia y las FARC-EP “Para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera” es necesario participar de la discusión para identificar a ciertos actores y sectores que se benefician de este arreglo, y a otros que quedaron por fuera.

Más allá de los firmantes del acuerdo de La Habana hay otros entusiastas ganadores, entre los que se cuentan los conglomerados financieros, los inversionistas que implantan la explotación de recursos naturales y bienes de uso público, proyectos que representan el neoliberalismo puro y duro; estos sectores saben que hoy tendrán más terrenos despejados para explotar.

También sale fortalecido el estado colombiano ya que el gobierno de Santos no cedió un ápice en la discusión del actual modelo económico; y son beneficiarios directos los organismos multilaterales que intervienen abiertamente en el diseño de la política de este país.

Mientras se daban las negociaciones en la isla, en Colombia los inversionistas se disputaban por seguir copando territorios. Antes habían llegado agentes diplomáticos de la Comunidad Económica Europea, el gobierno noruego, Naciones Unidas, comisiones del consejo de seguridad de la misma, los norteamericanos asesores de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), y otros más, interesados en allanar el terreno y asumir el control político y militar de las frescas parcelas que serían pacificadas.

Estos “prósperos” negociantes son los mismos que se han favorecido del mercado de la guerra y el conflicto social. Antes vendían el discurso de la seguridad nacional, la lucha antidroga, la defensa de los derechos humanos, la confianza inversionista. Ahora, a partir de la firma del acuerdo, ofrecen la profundización de la política neoliberal con el discurso de la paz, el desarrollo rural (reforma rural integral), garantías para la oposición y un nuevo capítulo en la historia.

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Los acuerdos entre el gobierno nacional y las FARC, dejaron por fuera el debate y la búsqueda de soluciones a los conflictos sociales que, por cierto, fueron el origen del conflicto armado. Fuera de estos acuerdos han quedado la población, las organizaciones sociales, la llamada sociedad civil que sigue reclamando un lugar en la construcción de la paz en el escenario de negociación.

El gobierno de Santos, con su discurso superficial de la paz, aparentemente enfrentado con otro sector de derecha, ha generado una polarización que trata de aplastar y neutralizar cualquier opinión crítica que examine las fisuras y vacíos de ese proceso.

Esa aparente confrontación sobre el plebiscito, que han vendido como el fin del conflicto armado, empaña cualquier otro debate. Por ejemplo, no se habla de la crisis del sistema de salud, la reforma tributaria, la destrucción de la naturaleza, la pobreza, el creciente desempleo y la desigualdad social.

El fanatismo de unos y otros y el papel funcional de los medios de información llevaron la cuestión de la paz al campo de lo mediático y amarillista. Esto no le permite a la sociedad colombiana entender que el silenciamiento de los fusiles no es la solución al conflicto político, económico y social que afecta profundamente a la mayoría de la población.