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Medio informativo del Movimiento Político de Masas Social y Popular del Centro Oriente de Colombia

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Niegan el POT de Bogotá


Trochando Sin Fronteras, agosto 5 de 2019

El Concejo Territorial de Planeación no está a favor de su implementación

 

Cada doce años la ciudad capital del país está obligada a revisar el Plan de Ordenamiento Territorial (POT), el cual es un elemento creado en el año 1997 por la ley 388, con el fin de brindar dirección al desarrollo urbano y rural, determinando los usos del suelo, dando la posibilidad de generar objetivos, metas y programas, previo el establecimiento de diagnósticos en lo ambiental, social y económico, el cual la población “ayuda” a formular en audiencias ciudadanas que después el Concejo Distrital aprueba como vigencia.

Con la llegada a la alcaldía de Enrique Peñalosa a Bogotá los sectores económicos de la rancia burguesía nacional y trasnacionales extranjeras que lo promovieron, llevan cuatro años cobrándole la deuda que adquirió, todos agrupados en ProBogotá, por lo cual: la depredación inmobiliaria, la inequidad ciudadana y la especulación financiera están haciendo su gran fiesta; obviamente amparados por la politiquería reaccionara como tramitadora de ese desfalco social, forjando una ciudad excluyente reflejo del país, monopolizada por estos sectores los cuales no permiten desarrollar las fuerza productivas para y desde los trabajadores.

En ese sentido el Consejo Territorial de Planeación emitió objeciones al POT propuesto por la administración vigente, ya que el número de viviendas a 12 años no se equipara con lo presupuestado por la administración distrital; también se hace énfasis en la falta de participación ciudadana en su formulación, generando disminución en la equidad, lo que termina repercutiendo en -no privilegiar- a las personas más vulnerable pues no participan a cabalidad, las cuales necesitan de la acción estatal como apoyo para mejorar su condición de vida, y como ha sido evidente, Peñalosa privilegia el cemento sobre la inversión social; la preocupación por el ambiente y cambio climático fueron parte de las objeciones, para ello, la expansión urbana, que en términos de la “Bogotá Mejor Para Todos” significa depredación a favor de la renta inmobiliaria, está buscando sobrepasar las zonas límites de las franjas de la ciudad las cuales o están protegidas o son parte del área rural, exabrupto que destruye ecosistemas naturales y áreas de reserva forestal, súmale la negativa de aceptar el metro elevado sobre el subterráneo por parte del Consejo Territorial de Planeación, pues no va en la dirección de promover acciones contra el cambio climático ante la cantidad de emisiones toxicas que producirá para la ciudad.

Al final se objetó la falta de visibilidad a la zona rural y campesina de la ciudad que no contempla el POT con relevancia, y no es de sorprender, pues la visión radicalmente urbana y “civilizadora” que representa está élite en el gobierno, no le da la significación histórica ni productiva que le corresponde.

Sin embargo, es posible que el Concejo de la ciudad apruebe a como dé lugar el POT propuesto por la actual administración, amarrando a la ciudad al endeudamiento ciudadano a favor de los grandes empresarios nacionales e internacionales, pues los peñalosistas son mayoría en el Concejo, y no puede ser menos, si esa institución le aprobó la casi totalidad de proyectos que presentó Peñalosa en estos cuatro años; lo que generará que los movimientos sociales se movilicen y visibilicen la problemática que continua y que se profundizará por las políticas adoptadas en contra de la mayorías populares y en favor de la minoría politiquera y empresarial despojadora que reina en la administración distrital.