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Medio informativo del Movimiento Político de Masas Social y Popular del Centro Oriente de Colombia

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Pánico Inducido, una operación diaria


Trochando Sin Fronteras, noviembre 23 de 2019

Por: Iván Ipiaksua – Trochando Sin Fronteras

El pánico inducido opera todos los días en el país

El viernes 22 por la red social Whatsapp, se difundieron varias audios alertando a la población urbana sobre “hordas de saqueadores”, quienes ingresarían a los conjuntos residenciales y robar cada apartamento.

Cuando lo escuché, no sabía si reírme o gritar de la rabia, por dos situaciones:

1) No dudo que los servicios de inteligencia y las fuerzas Militares paguen a suficientes personas para que ingresen a los conjuntos o destruyan mobiliario urbano, generando terror, angustia y caos social, con tal de desvirtuar los motivos del Paro Nacional, y así lograr que la gente del común se coloque en contra.

2) Creer que vienen hordas de personas de conjunto en conjunto, saltando las rejas, enfrentándose a los vigilantes y a sus residentes, rompiendo las puertas, y logrando salir corriendo con el plasma en el hombro; es de risas….

Lo cierto es que los servicios de inteligencia, y es bueno señalarlos, lograron generar ese caos en los conjuntos, vimos esa noche la creación de cientos de Convivir[1] nutridas de mujeres y hombres convertidos en paraquitos, que con bates hacían rondas por dentro de sus conjuntos, amenazando a cualquier persona que transitaba por la calle, en aras de defender su «propiedad».

La verdad, si no lo vivo no lo creo, pues quienes vivimos en las ciudades no vivimos el terror que se siente habitar las zonas rurales, donde ese pánico se vive diariamente, por suerte de las amenazas que los grupos paramilitares hacen en conjunto con los Fuerzas Militares, desplazando y censado a la población.

Pánico Inducido, una operación diaria

Ese pánico es inducido, y es una estrategia de la guerra mediática o guerras de 5ta generación[2] utilizadas para atemorizar y amedrantar a las poblaciones con el fin de que exijan la militarización. Ellos estiman que las reclamaciones sociales que se llevan a cabo buscan ganarle espacio a esa institucionalidad, prefiriendo otras alternativas vinculadas a la protesta.

La institucionalidad nacional es una de las más inequitativas y desiguales del continente, en donde su democracia privilegia a la clase empotrada, a sangre y fuego, en la presidencia, lo que significa: pánico inducido constante, no permitiendo que existan otras alternativas que lleguen al poder estatal, pues sus fuentes de riqueza están dadas por los beneficios en bajos impuestos y todas las prebendas que los dirigentes estatales le otorgan a los grupos económicos.

Ese día del pánico inducido, vimos imágenes por redes sociales de personas que con terror decían «se metieron, se metieron», lo cual después se comprobó que en muchas casos eran las mismas imágenes pero aduciendo a otros conjunto y barrios, está manipulación produjo que se hirieran personas inocentes, como le ocurrió a Oscar Eduardo, quien después del cacerolazo pasaba por la localidad de Tunjuelito, salió para su casa en compañía de su novia y amigos y en un conjunto por donde iba a pasar, personas armadas lo amenazaron y dispararon en repetidas ocasiones impactándole su pierna, la cual por poco pierde.

Por la ciudad se encuentran casos similares

No podemos olvidar que la estrategia de pánico no es nueva, es más, se desarrolla en nuestro país todos los días por los medios de comunicación, en la educación y en la iglesia, cuando nos generan miedo para que reclamemos seguridad (militarización de los espacios). Nos infunden -el miedo al cambio-, para que sigamos aceptando la institucional, que por mala que parezca, hacen creer que es la única alternativa elegida.

Lo que reflejó ese día 22 de noviembre; por un lado, es el estado de vulnerabilidad ciudadana, la cual es fácilmente manipulable por medio de una red como lo es Whatsapp, articulada a los medios masivos nacionales de radio y televisión quienes hacen eco del pánico; y por el otro, cómo los organismos de seguridad tienen bien medidos los intereses, temores y sentimientos de la población.

Una experiencia de estas deja tal enseñanza que evitará su fácil repetición, para ello, quienes inducen al pánico tendrán que pensarse otra razón y alternativa ¿cuál será?

Del pánico y el miedo, a la organización

En medio del pánico y el miedo, debemos analizar las estrategias usadas para confundir, enfrentar y contrarrestar las movilizaciones, las asambleas y en general el inconformismo de las comunidades con un gobierno que no da la talla frente a las necesidades del pueblo colombiano.

Estrategias que permitan unir a las comunidades, establecer reglas comunes basadas en la protección del otro y el autocuidado. Replicar las Guardias Étnicas y Campesinas, desarrollar modelos que nos permitan defender nuestros barrios, nuestras universidades y los más importante para todos aquellos que nos manifestamos en la calle exigiendo transformaciones y mejores condiciones de vida – Vida Digna –.

[1]Son cooperativas seguridad civil, creadas por el ex gobernador de Antioquia Uribe Vélez, las cuales fueron una buena parte del semillero de los grupos terroristas paramilitares.

[2]Cada uno se convierte en soldado, en informante (sapo) institucional, pelea contra un enemigo nunca antes visto en persona.


** Las opiniones, análisis y/o similitudes expresadas por los autores son su responsabilidad,  por tanto Trochando Sin Fronteras no se hace responsable