Medio informativo del Movimiento Político de Masas Social y Popular del Centro Oriente de Colombia

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Crónica de la quesera


caricareTrochando Sin Fronteras 12 de junio de 2016

Por: Blandine Rachel

“Trabajo de la 6 am a la 1 de la tarde y más nada, se vive rico en el campo”, “Hago tres recorridos de 200 litros cada uno, me quedan 100 pesos por litro, con eso pago lo de la moto. Mi hermano trabaja la finca y con eso vivimos”. José es lechero, hace tres años que empezó en el negocio. Antes ordeñaba vacas, lo echaron sin mucho aviso, y la dueña de una quesera vecina le prestó la plata para conseguir la moto.
“Empecé con 150 litros, mientras entendí como se transporta leche. Por aquí no molesta el INVIMA[1], si llegaran a molestar con sus normas yo pierdo el trabajo, y todas las quesera de la región cierran. Hasta lo cooperativa que recibe plata del Estado no cumple con la norma; no se puede cumplir con la norma, porque está echa para queseras o lecheros industriales” explica José.

Sonriente y satisfecho de su vida, José lleva 10 días concentrado en el punto de movilización aledaño al campo petrolero de Cari Care en Arauca. Junto a 700 campesinos, indígenas, afros y trabajadores del sector agrario, está exigiendo que el gobierno cumpla, que se deje trabajar a los pequeños productores agropecuarios.

“Las queseras artesanales son lo que abundan aquí, mandamos queso a Bogotá y todo, son higiénicas, todo de aluminio, todo limpio, pero la norma exige que para recibir la leche, hacer queso y empacarlo debe hacerse en tres áreas distintas y eso no se puede. Hasta ahora no han llegado a cerrarnos y ni que lleguen” concluye José.

El ICA[2] sí llega a las queseras a exigir los registros de vacunación del productor de leche. Al ser preguntado cómo hace un productor orgánico que define no vacunar al ganado, dice que eso sí no sabe.

La leche está cara, dice, a 1000 pesos. Un productor vende 15 o 20 litros diarios, pero no vive solo de eso: tiene el plátano, el cacao, y con todo no vive mal. Mucha plata no hay, pero se vive libre, sin horario estrictos, y sin patrón, dice José con una gran sonrisa.

“El Paro es como un descanso, lo que hace uno es amistades…”

[1]          Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos

[2]          Instituto Colombiano Agropecuario