El túnel del nuevo gobierno

La victoria de Abelardo De La Espriella inaugura una nueva etapa política de la derecha en Colombia. Este análisis examina las razones del triunfo de la ultraderecha, las limitaciones del progresismo y los desafíos que enfrenta el movimiento popular ante un nuevo ciclo de ajuste conservador.

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El resultado electoral.

Con la victoria de Abelardo De La Espriella (ADLE) se cierra el ciclo electoral presidencial en Colombia. Este no es un simple triunfo, significa el arribo un nuevo populismo ultraconservador con el contenido del viejo proyecto político ultra conservador que creímos desgastado. Pero que supo renovar su empaque.

La nueva fracción en el poder colombiano no ganó porque sí; sacó provecho de sus ventajas y llenó los lugares vacíos que el progresismo dejó, pusieron a su favor cada error, cada limitación y contradicción y dieron el golpe de timón que hoy les permite tomar las riendas del poder presidencial. De esta manera, estamos en la víspera de un nuevo gobierno con el contenido del viejo poder colombiano.

Los dirigentes e intelectuales orgánicos de esta reacción conservadora -periodistas, clérigos, influencer, tecnócratas, celebridades, etc. hicieron una estrategia electoral que les permitió apagar dos fuegos con un mismo balde. Revitalizaron el programa conservador de mano dura y austeridad estatal desmarcándolo del viejo uribismo; y conectaron su oferta programática de la “Colombia Milagro” con el sentimiento de inseguridad y frustración económica de millones de trabajadores cuentapropistas, tercerizados y precarizados que engrosaron su base social.

La fracción ultra conservadora detrás de la campaña del “Tigre” aplicó milimétricamente el recetario de la nueva derecha (Alt-Right). Usando la retórica de la contra revolución cultural de (Alain de Benoist 1979)[1] y la propaganda antipolítica outsider (Kurt Weuland 2001). Se consolido una tradicional estafa en el mercado democrático, pues se vendió un “gato por liebre”; y se reanimo el viejo programa político y económico de los de siempre con nuevo empaque, pero en su peor versión.

Sin embargo, la fortaleza del marketing político que dio resultado para que (ADEL) hoy este en la cima del poder político: la propaganda chovinista y la agitación patriótica, las fake news (noticias falsas), los memes, los Tik Tok, los linchamientos digitales a los opositores, la estética Alt Furry[2] y Fashwave.[3] Se hace polvo una vez se delinea el corazón del proyecto político de la Patria Milagro.

Mientras (ADLE), él candidato espectáculo, insistía en su discurso de político outsider y denigraba de los partidos políticos de siempre. La vieja clase política se plegó silenciosa y convenientemente. Y los centros de pensamiento de la élite tecnocrática delinearon en informes y notas de prensa los ejes del programa del ajuste conservador a implementar; obviamente, dirigido a exprimir el bolsillo de la clase trabajadora que los llevo al poder y a reconcentrar enormes masas de ganancia en los bolsillos de los siempre.

  • Política de “seguridad” interna y trasnacional, sujeta a la dirección de Washington D. C.
  • Política de ajuste fiscal orientada a equilibrar las finanzas estatales entre 130 y 65 billones, mediante reducción al gasto social y el funcionamiento estatal.[4]
  • Relanzamiento de la industria trasnacional minero energética.
  • Política de flexibilización laboral.
  • Apertura del mercado de tierras al negocio trasnacional de la agroindustria alimentaria, en beneficio de gran latifundio.
  • Apalancamiento al mercado de vivienda e infraestructura.

El programa de choque de la “Patria Milagro” será un manotazo al bolsillo de los trabajadores cuentapropistas y precarizados; pero en general, a toda la población. El Estado no paga sus cuentas solo. Este es el mantra. No puede recaer en el lomo de los más ricos, para eso están los pobres. Para pagar rentas sobre sus ingresos y tributar más por cada huevo que se coman.

Entidades como ANIF (Centro de Estudios Económicos de Colombia) y FEDESARROLLO han dicho que la deuda estatal va de 65 a 129 billones. Proponen reducir gastos y quitar impuesto a grandes empresarios que se compensan con más trabajadores que paguen renta.

EL Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana, propuso ideas como reducir el gasto en educación, salud y agua potable que cubre el Sistema General de Participación (SGP)[5]. En plata blanca, esto es menos inversión social para las regiones del país y más gasto social para las familias proletarias.

Y el J.P. Morgan, uno de los bancos gringos más gansteril, diseño un listado de medidas para hacer posible la “Patria Milagro”. Sugiere relanzar el negocio extractivista a costa del equilibrio ambiental y de agudizar conflictos territoriales en las regiones donde están los recursos; también, precarizar aún más la vida laboral de millones de trabajadores flexibilizando sus labores y degradando sus ingresos salariales[6].

La batalla electoral.

La dialéctica del proceso electoral pasó por diferentes momentos que tejieron el escenario de hoy. Y llevaron a millones de trabajadores a votar defensivamente a costa de reducir las pocas garantías que les brinda el Estado Social de Derecho.

Primero, se masificó el clima de inseguridad y de miedo, apoyado en el fracaso de la política de Paz Total. Luego se repitió mil veces que el país se estaba derrumbando, cuando más los indicadores sociales evidenciaban relativa mejoría y crecía la tasa de ganancia de los grandes capitalistas; y en último lugar, se ofreció una contradictoria y patriótica solución de cambiar todo, para que todo vuelva hacer igual.

No obstante, la derrota electoral de las fuerzas articuladas a la Alianza Social por la Vida es relativa, pero fue insuficiente para impedir el ascenso la ultra derecha colombiana. El resultado electoral en la segunda vuelta fue estrecho, una ventaja apenas de 0,9 % sobre el total de votos registrados (250.830).

La capacidad de movilización de nuevos votantes en segunda vuelta fue importante, los nuevos votantes marcaron la diferencia y muestran que los ejercicios de movilización electoral en la última parte de la campaña marcaron la diferencia movilizando 2.816.743 millones de los que ya estaban contados en la primera vuelta. El progresismo sumo 3 millones de votos, aun así fueron limitados para lograr la victoria. Un acumulado electoral que debe jugar un papel importante en la acción de masa durante el próximo cuatrienio.

La anterior relación es ampliamente desigual e inversa en términos burocráticos. Pues sumado el poder presidencial a la capacidad parlamentaria lograda en las pasadas elecciones por los diferentes partidos políticos del bloque de poder colombiano, las condiciones para gestionar los intereses de clase al interior de la maquina estatal cambia sustancialmente, pues solo el 36, 8 % y el 36, 5 % de las fuerzas parlamentarias en senado y cámara se han declarado en oposición al nuevo régimen de gobierno. Situación que deja expuesto que los esfuerzos de la lucha social tendrán que desdoblarse eficiente e inteligentemente.

Tabla 1. Datos generales 1° y 2° vuelta elecciones presidenciales Colombia 2026.
Variables1°Vuelta 2° VueltaVAR-ABSOLUTAVAR%% total
Censo Electoral41.421.97341.421.973
Votos por candidatos23.278.35926.095.1022.816.74310,79
CEPEDA9.688.36112.708.71223,773.020.35148.70
De La Espriella10.361.49912.959.54220,052.598.04349.66
Fuente: La tabla se elabora con datos de la Registraduría Nacional.

Nota: se resalta que de la 1° a la 2° vuelta la participación aumento 10.78 % pasando de 56. a 63 puntos porcentuales con relación al censo electoral.

Sin embargo, cabe anotar que el mismo programa de ajuste y contra reforma planteado por parte del nuevo gobierno, contiene profundas contradicciones que lo hace volátil e inestable, tendiente a minar su propia legitimidad y realzar su perfil autoritario y represivo.

No obstante, aunque los resultados electorales se precipitaron como baldados de agua fría para el progresismo. La situación es paradójica no esta en el fracaso electoral del progresismo colombiano para continuar con el timón de la maquina estatal, sino en el proceso político que condujo a estos resultados.

La derecha avanzó sobre nuestros errores y vacíos. No sólo contó con una capacidad de renovar su hegemonía. Ósea, de naturalizar sus reglas de juego en el sentido común en el 25 % de la población colombiana. Lo hizo también, porque el reformismo de izquierda fue tibio, corporativo y burocrático. Y no fue más allá de su reflejo en el espejo.

La reforma laboral no tocó la realidad de más del 60 % de los trabajadores que no están en los sindicatos. Los dejó al libre albedrio de las fuerzas de un mercado laboral precario. El mensajero de plataforma, el ingeniero que conduce un Uber, sintieron que el progresismo les ofreció el cielo y les dio un vaso con agua.

La reforma fiscal no tocó los grandes capitales y muchos obreros con casa propia y pequeños negocios votaron a la derecha porque no quería pagar más impuestos, aunque eso se tradujera en que miles de jóvenes no tengan universidad pública.

En cosas como esta se acunó la contradicción que enmudeció al progresismo. La racionalidad de cuidar el bolsillo primo por encima del principio de justicia social en amplios sectores que hoy son la base social de la reacción conservadora.

Sin embargo, el proceso de construcción de la fuerza social capaz de cambiar esta situación de utilitarismo colectivo es hoy más fuerte. La acumulación de fuerzas lograda al final de la segunda vuelta traduce años de trabajo y experiencia colectiva de agitación y de lucha. Y hoy es el principal valor con que cuenta el campo popular.

La figura 1 ilustra el proceso de acumulación de fuerza electoral de los sectores de izquierda. Este proceso ha tenido como base la profundización de la crisis de acumulación del capitalismo nacional y la intensificación de la lucha de clases, la movilización y la organización popular especialmente en el 2018 y 2021.

Sin la movilización popular como respuesta a la crisis es imposible comprender el proceso de crecimiento electoral de las fuerzas progresistas. Esto permite ver que la relación entre programas de ajuste, movilización popular y la acumulación de fuerzas del campo popular es directa. Y al mismo tiempo, el carácter autoritario y represor del bloque de poder colombiano.

La variable internacional.

La victoria de (ADLE) suma otro país al proceso de derechización de América Latina. Y da más ventajas al reacomodamiento de la injerencia de los EEUU en la región en medio de la lucha por la hegemonía mundial con China, el reparto mundial de las reservas minero-energéticas y los nichos de consumo de las periferias dependientes y subdesarrolladas.

El nuevo gobierno ha planteado su entrada al Shield of the Americas (Escudo de las Américas) el plan de seguridad diseñado desde Washington para combatir el negocio trasnacional del narcotráfico, gestionar la migración y garantizar la apertura de mercados para el capital norteamericano.

El principio patriótico del nuevo gobierno solo llega hasta donde alcanzan los dos metros de soga que la «Doctrina Donroe», como hicieron los Santos, los Lleras y como hizo Uribe y Duque. El patriotismo es la portada de este populismo de derecha y la subordinación el contenido de ese viejo cuento que solo ha servido para asegurar la gestión de los intereses de la industria militar, minero energético, financiera, inmobiliaria, tecnológica y de la agroindustria.

El enfoque regional de seguridad que diseñó el pentágono solo reconoce una soberanía: la del capital. Esto se debe entender de la siguiente forma. Cuando Donal Trump y los generales estadounidenses dicen seguridad, no se refieren a qué los “clasemedieros” de Chapinero y Teusaquillo en Bogotá, puedan caminar en la noche; sino a que las empresas mineras y energéticas norteamericanas, puedan extraer con bajas cargas tributarias nuestros medios de vida natural. Esta es la soberanía del dólar, la que ya se aplica en Venezuela.

Las respuestas que deben buscarse

El nuevo gobierno tiene una tarea contradictoria: usar el consenso electoral que logró para garantizar el relanzamiento del viejo modelo de acumulación de capital. La conformación del régimen de gobierno ya ha dejado ver el talante reaccionario de las fuerzas políticas que convergen a su construcción. El Tigre gobernará con los de siempre.

El mapa electoral permite ver los vectores del intenso proceso de lucha y autoritarismo que se avecina. Las regiones en las cuales se concentran los recursos en disputa fueron donde el electorado colombiano se aferró al programa progresista. Y los sectores populares de las grandes ciudades se opusieron a las propuestas del ajuste conservador.

La respuesta política debe enfocarse en cualificar el acumulado social y organizativo de la izquierda, en cada nivel territorial y sector a través de asambleas populares y escenarios de deliberación que permitan delinear los ejes de acción de la resistencia.

A abrir nuevos núcleos de acumulación, proyectar cuadros, dar campo a liderazgos de base popular, conservar y proteger las fuerzas acumuladas en años de trabajo político y garantizar la efectividad de la movilización del campo popular a través de un bloque amplio de fuerzas, consolidar una alternativa proletaria y popular de salida a la crisis y de respuesta al programa de restauración conservadora del nuevo gobierno.

 Citas y referencias

[1] Al respecto es importante analizar los planteamientos de A. Benoist y sus aportes a la redefinición de la estrategia conservadora. El autor ha insistido en la relevancia de la batalla cultural como base de la estrategia política y en la redefinición de los ejes de relación entre derecha e izquierda; entre otros autores, ha dotado de un solido recetario a los innovadores estrategas políticas y los intelectuales orgánicos conservadores. Les idées à l’endroit (Las ideas en su sitio, 1979); Más allá de la izquierda y de la derecha (2013): El momento populista. ¿Derecha-izquierda? ¡Se acabó! (2017).

[2] Aunque la comunidad Furry (aficionados a los animales antropomórficos) suele ser ampliamente diversa, sectores de la derecha radical en internet han desarrollado una vertiente específica conocida en análisis de subculturas como Alt-Furry.

[3] A nivel puramente visual, la representación de estos felinos suele ir acompañada de luces de neón, filtros retro o estatuas griegas. Esta corriente estética de propaganda se denomina Fashwave (una mezcla de iconografía radical y música/estética electrónica de los años 80).

[4] El estimado, aunque en discusión ha confrontado las cuentas que el Ministerio de Hacienda a puesto sobre la mesa que contemplan un déficit primario de 2.1 % (41 billones) y un déficit fiscal de (105) billones para el 2026; mientras por su parte algunos centros de pensamiento como ANIF, Fedesarrollo estima el déficit en 3,3 % primario en (65 billones) y 6,5 (129,8 billones). https://www.anif.com.co/informe-semanal/la-bomba-de-tiempo-fiscal-que-recibe-el-gobierno-de-abelardo-de-la-espriella/

 

[5] Una de las estimaciones sobre la pertinencia para de este enfoque lo registro el Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana. Al respecto ver: https://www.elcolombiano.com/amp/negocios/colombia-ajuste-fiscal-5-puntos-pib-deuda-2028-de-la-espriella-BN38060098

 

[6] Al respecto se puede ver: J.P. Morgan presenta tesis T.I.G.R.E. y destaca oportunidades para Colombia bajo el gobierno de Abelardo De La Espriella: “En materia de Crecimiento, la entidad identifica cinco motores estratégicos para la economía colombiana: el sector de hidrocarburos, la agroindustria, la vivienda, la flexibilización laboral y la formación técnica en áreas de alta demanda como la inteligencia artificial y la robótica”. En: https://defensoresdelapatria.com/j-p-morgan-presenta-tesis-t-i-g-r-e-y-destaca-oportunidades-para-colombia-bajo-el-gobierno-de-abelardo-de-la-espriella/

 

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