Medio informativo del Movimiento Político de Masas Social y Popular del Centro Oriente de Colombia

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Pronto llegará el día sin su suerte


Trochando Sin Fronteras, octubre 17 de 2017 

“A Tumaco lo quemaron a la 1 y a la 2

y a las 3 de la mañana

a la 1 y a la 2″  Currulao

 ¿Cuál paz Juan Manuel? ¿Cuál defensa de derechos humanos Juan Manuel? ¿A dónde están sus trinos rechazando el terrorismo de la Policía anti narcóticos en Tumaco Alvaro? ¿Paloma, acaso los 6 vagos que mataron no valen la pena un trino suyo en nombre de la democracia? Ahí están pintados los voceros de la muerte y la corrupción. Mentiras, golpes de pecho, todos se encubren, pero los pobres terminamos jodidos, o asesinados. Aun así, no nos quitan la dignidad.

No olvide estos nombres y agréguelos a la lista de víctimas del “desarrollo y progreso”, Aldemar Gil Guachetá, de 25 años Janier Usperto Cortés Mairongo, de 26 años Nelson Chacuendo Calambas, de 29 años Diego Escobar Dorado, de 31 años Alfonso Taicús Taicús, de 32 años y Jaimen Guanga Pai, de 45 años. y eso que la comisión de verificación conformada por organizaciones de derechos humanos, la ONU, la MAPP-OEA, la gobernación de Nariño guiados por la comunidad de la zona, no logró verificar la existencia de más víctimas mortales.

Claro, las balas y las aturdidoras en medio de la selva espesa no permitieron su ingreso y trabajo. Primera perla ¿Por qué la Policía actuó así? Si usted no tiene culpa de nada, tiene la conciencia tranquila no tiene problema que lo investiguen, la verdad estará de su lado, pero en este caso donde la plata se mueve como arroz por el narcotráfico, ¿los paramilitares y narcotraficantes no serán los únicos inversionistas mayoritarios del rentable mercado ilegal en Tumaco?

Algunos habitantes de la vereda el Tandil y otras aledañas, han visto humo de hogueras en la zona de la masacre, y han escuchado motosierras, afirman que las autoridades borran pruebas, o en palabras castas queman otros cuerpos y borran las balas de fusil clavadas en los árboles. Este episodio del país, no es más que un síntoma de que con la vida los ricos defenderán sus negocios, amangualados con la fuerza pública (aunque los uniformados actúan como empresas de seguridad privadas); dos, que la paz en Colombia está muy lejos aún. Lo de La Habana fue solo la desmovilización de una guerrilla porque el campo sigue abonado de sangre campesina, indígena y afrodescendiente.

Las comunidades, si están en sintonía con una paz verdadera, completa, con justicia social y eficaz. Al sol y al agua, al calor del pavimento y al polvo de las filas de carros, miles de empobrecidos bajaron de sus fincas y de sus barrios populares a las avenidas 4G para recordar que reciben mentiras desde Santos en adelante. En Catatumbo, Boyacá, Nariño, Pitalito, Barranquilla, Cali, Ibagué, Bogotá, Casanare, Medellín, Arauca, Putumayo, salieron al encuentro. Salieron a seguir peleando por la dignidad.

Con estos hechos de octubre, ¿estamos como en dos colombias no cree? Una, donde las “autoridades” brillan sus botas con la Constitución y disparan contra la gente (su principal contribuyente en plata y personal) y protegen a las multinacionales anti-soberanía. En ese país, no hay empresa, no hay vías, puestos de salud, colegios y para llevar la comida a la mesa toca trabajar en lo que haya, así sea raspando coca.

En la otra Colombia, se come importado, se viaja cada ocho días a paseo de olla a New York o a Paris en avión privado. Donde se aprenden 4 idiomas desde preescolar. El apellido abre puertas, ventanas y permite al sexo cuadrar negocios. Y la riqueza se hace con chantajes, cobrando prebendas, financiando campañas para amarrar contratos. Y se mata al que piensa diferente, claro sin mancharse las propias manos porque para eso hay plata para contratar sicarios con o sin uniforme.

Sin embargo, vengo del primer país. Ahí me mantengo y ahí soy feliz. Porque ver una sonrisa en alguien víctima de la pobreza y el terrorismo de Estado, es ver la esperanza hecha carne y hueso. Por eso, si usted se emberracó y sintió que las tripas se revolcaban por la masacre de Tumaco, hace parte de esa Colombia. no la sufrida, la digna.

Juanma, Alvarito, Ordoñez, Gustavo Moreno, y al resto de la gente de mal, nos tendrán que responder por las masacres, asesinatos, robos, e injusticias contra el pueblo. Y así vayan hasta la Florida o a Washington resguardados por el Trump de turno, hasta allá llegara la justicia.

Ñapa: no soy amante de la selección Colombia, porque un equipo que juegue con los sentimientos como lo hacen ellos, no merece mi cariño de hincha fiel. Pero considero, que tuvieron madera para ganarle a Paraguay y clasificar a Rusia sin necesidad de jugar con Perú, pero eso de tener el cristo en la boca, en ese partido y luego con Perú, no tiene perdón de Dios. Se clasificó y se jugara en Rusia, al menos allá jueguen un poquito mejor que como lo hicieron en esta fase clasificatoria. Y de vez en cuando, saluden y apoyen a los hinchas que están en los paros, que así teniendo al ESMAD encima, escuchan los partidos por radio y preguntan cómo va la selección.