martes, octubre 4, 2022

¡Los que mueren por la vida, no pueden llamarse muertos!, a la memoria de Esneider

"Nos han arrebatado un gran compañero, pero su memoria y convicción siguen presentes en cada una de nuestras luchas por la transformación de la sociedad. Esneider animó con su carisma, compromiso y decisión diferentes momentos de encuentro, lucha y movilización".

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Son duros estos momentos para el pueblo araucano, el Movimiento Político de Masas Social y Popular del Centro Oriente de Colombia y la Guardia Interétnica Campesina y Popular. Así lo han hecho saber los mensajes de amor y solidaridad de distintas organizaciones con la familia y organizaciones a las que pertenecía Esneider Ruíz Pinto.

«Nos han arrebatado un gran compañero, pero su memoria y convicción siguen presentes en cada una de nuestras luchas por la transformación de la sociedad. Esneider animó con su carisma, compromiso y decisión diferentes momentos de encuentro, lucha y movilización».

Esneider era integrante de la Asociación Nacional Campesina -ASONALCA- afiliado al comité del barrio Brisas del Llano del municipio de Fortul. Se destacó como integrante de la Guardia Interétnica Campesina y Popular del Centroriente por su liderazgo, compromiso y dedicación.

«Siempre recordaremos el compromiso y dedicación de nuestro compañero Esneider, fue un luchador incansable por sus comunidades, su entusiasmo y alegría para ayudar a construir una mejor sociedad serán nuestro legado».

El asesinato ocurrió cuando Esneider acudió al llamado de su comunidad, mientras mediaba entre personas que se encontraban en estado de embriaguez, el integrante de la guardia recibió heridas con una arma blanca que cegaron su vida.

Desde el Centroriente expresaron: «La muerte de nuestro compañero es una pérdida irreparable para el movimiento y una tristeza para nuestro corazón. Nuestro mejor homenaje será mantener viva la lucha por la vida y el territorio que el compañero defendió«.

A su vez, desde ASONALCA y la Fundación de Derechos Humanos Joel Sierra se rechazaron los hechos que enlutan a una familia y al movimiento social del departamento de Arauca y la región. Afirmaron que el asesinato evidencia la crisis social y humanitaria que se ha venido denunciando en Arauca, y de la cual el Estado no ha hecho nada para atenderla, al contrario, sus medidas han agudizado el conflicto en los territorios.

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