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jueves, mayo 26, 2022

Arauca, militarización, inseguridad y robos

Desde los primeros días del año 2022 Arauca viene sufriendo una profundización y agudización de conflicto social y armado. En general todo el Centro Oriente de Colombia se ha visto afectado por la degradación de la guerra y el continuismo de la doctrina militarista y las prácticas paramilitares como única respuesta a las dificultades que enfrentan los territorios.

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Nicolás Torres
Nicolás Torres
Investigador en Centro de Pensamiento y teoría crítica - Praxis

Desde los primeros días del año 2022 Arauca viene sufriendo una profundización y agudización de conflicto social y armado. En general todo el Centro Oriente de Colombia se ha visto afectado por la degradación de la guerra y el continuismo de la doctrina militarista y las prácticas paramilitares como única respuesta a las dificultades que enfrentan los territorios. Basta revisar los medios locales de comunicación un par de semanas atrás para comprender el incremento de la violencia, inseguridad y delincuencia. Evidenciándose la inoperancia de las fuerzas militares y organismos estatales, acción que tiene en vilo a comunidades y comerciantes del departamento.

Resulta desafortunado ser testigos de la barbarie y degradación del conflicto, a pesar del incremento de fuerza pública. En los últimos días, el ministro de Defensa por medio de su cuenta de Twitter anunció la llegada de 8 pelotones, adicionales a los cerca de 7000 soldados que tienen bajo su mando específicamente en esta región del país: “Con la llegada de 240 hombres del Ejército Nacional, se reforzarán las operaciones militares en Arauca. La @Ejercito_Div8 realizó el movimiento de tropas al municipio de Saravena. Estos ocho pelotones harán presencia principalmente en Saravena, Fortul y Arauquita».

¿Aumenta la militarización, aumenta la delincuencia?

Resulta paradójico que a medida que más tropas son enviadas al departamento de Arauca, no disminuye la delincuencia, los robos, ni los asesinatos selectivos, entre los cuales se encuentran, líderes sociales, defensores de derechos humanos e integrantes de juntas de acción comunal y sus familias. Se demuestra entonces por causas fácticas la inoperancia del Estado para responder a problemáticas de origen social; su única respuesta no puede estar acompañada solamente de militarización, estigmatización e ideales ficticios de seguridad para la región del Centro Oriente de Colombia.

¿De la militarización al paramilitarismo?

Es importante traer a la memoria hechos de gran relevancia que ocurrieron recientemente y los medios de comunicación masiva pasaron de agache[1]. Tal como lo denunció en su cuenta de Twitter el defensor de derechos humanos y congresista Alirio Uribe luego de la aparición en redes sociales de fotos de supuestos guerrilleros de las “Disidencias de las Farc” con uniformes del Ejército colombiano: “Cómo explicar qué miembros de las disidencias aparezcan con uniforme del Ejército y brazaletes de esas guerrillas. ¿Habrá un plan para matar civiles y líderes sociales en Arauca con cuchillo ajeno?”

Otro hecho que estremece y preocupa a la población en general, pero sobre todo a las víctimas del paramilitarismo, es la aparición de panfletos y banderas de las “Autodefensas Gaitanistas de Colombia” – “AGC” (específicamente en Puerto Rondón). La zozobra y preocupación se debe a las amenazas de este tipo de grupos y sus prácticas genocidas (limpieza social) que la mayoría de las veces han servido de pantalla para amenazar, desplazar y asesinar líderes y lideresas sociales de sus propias regiones.

Entonces, el conjunto de amenazas a líderes sociales y procesos comunitarios, los señalamientos sin fundamento a procesos y organizaciones sociales, la degradación de la guerra con prácticas genocidas en contra movimientos sociales y el fortalecimiento del paramilitarismo con distintos nombres, tiene una disertación en común, atacar a las comunidades organizadas que históricamente han resistido en sus tierras la agresión de fuerzas legales e ilegales, que han pretendido sacarlos de sus territorios. Ya sea con fines legales, como la implantación de nuevos puntos de extracción de petróleo, o economías ilegales como la siembra extensiva de coca. En ambos casos el Movimiento Político y Social del departamento de Arauca se ha opuesto, por esto resulta tan incómodo su accionar, tanto para el Estado como para sus derivaciones.

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Así pues, la presencia de grupos paramilitares, nuevamente se contrasta con las medidas anunciadas por el ministro de defensa. Dichas medidas aumentan la presencia de fuerza pública y se anuncia la llegada de nuevas tropas. (Operativos especiales y distintos dispositivos militares). Pero en el campo real, en la vida cotidiana no se ven los cambios favorables en materia de seguridad o de paz; por el contrario, se atiza el conflicto y salen a la luz con distintos nombres, expresiones del paramilitarismo. La única intención reiterativa que se percibe sin falta en el discurso del ministro de defensa, es su reiterativo interés en atacar de forma directa o indirecta, a la vecina República Bolivariana de Venezuela.

[1] El primer medio de comunicación que se pronunció al respecto unas semanas después de los hechos fue Noticias Uno

 

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