.
.

Medio informativo del Movimiento Político de Masas Social y Popular del Centro Oriente de Colombia

.

Chile, la dignidad huele a lacrimógeno


Chile dignidad

Trochando Sin Fronteras – Octubre 26 de 2020

Por: Jorge López

Con una mayoría aplastante, que suma casi el 80% de los votos, los chilenos y chilenas aprobaron la realización de una nueva constitución; con participación paritaria de hombres y mujeres y con elección directa de quienes la redactarán. Esta decisión pone fin a 30 años de una constitución nacida en la dictadura de Augusto Pinochet.

El marco general

Chile ha tenido unas particularidades marcadas en su desarrollo político; el triunfo de un candidato socialista en su cuarta aspiración presidencial, el impulso de nacionalizaciones y el desafío directo a la burguesía. Seguido de un golpe militar orquestado por la CIA y la oligarquía.

Luego del golpe militar, llegaron las desapariciones,  los asesinatos, la represión y la torturas. Crímenes que segaron vidas y mutilaron cuerpos; pero no la lucha popular callejera y los movimientos guerrilleros; mismos que estuvieron a punto de sacar del camino a Pinochet.

Pero la vuelta a la “democracia” estuvo marcada por el triunfo del “NO”, que desmontó parte de la estructura de la dictadura pero dejó sus bases sólidamente conformadas y con  la socialdemocracia en el poder.  -“La Concerta”-, la nueva mayoría y la derecha todos gobernando con las reglas impuestas por el dictador, mientras que los pobladores, movimientos sociales y populares realizaban ollas comunitarias, manteniendo la memoria, combatiendo en las calles y confrontando a las fuerzas represoras.

En Chile, «milagro económico neoliberal», se encuentran más marcadas las contradicciones de clase. En el se tiene un sistema de salud ineficiente, que deja morir en la entrada de los hospitales; salarios bajos, en relación con el costo de la vida; además de pensiones miserables. El Chile del hacinamiento en las ciudades, los altos precios de los alquileres, la represión, concentración de la tierra. El Chile de la privatización del agua, del cobre, de la pesca, de la tierra. Un chile que impulsa a las forestales y el agronegocio, mientras desplaza de comunidades. Un chile que presenta todo con una linda cara en TVN, canal 13 o Radio Bio bio.

En ese mismo Chile; se realizó la revolución pingüina; los estudiantes universitarios, luchan por educación gratuita; las mujeres se movilizan el 8M; se realizan jornadas contra el TPP, los caleteros y otros trabajadores portuarios, se movilizan y de las pobla o tomas de tierras urbanas se continúa exigiendo vivienda digna. Estas acciones de la clase popular crecieron como bola de nieve, convirtiéndose en torrente de lucha para refrescar el golpeado continente.

Constituyente para apagar los fuegos insurreccionales

Si, era consenso abolir de una vez por todas la constitución de la dictadura; pero no era la máxima de la movilización popular chilena. El llamar a una constituyente y antes que eso a un plebiscito fue una táctica de la derecha chilena,  con estas acciones se garantizaba la estadía en el poder de Sebastián Piñera.

Recomendado: En Chile no estalló un país, estalló un sistema 

El proceso que se abre en Chile con el plebiscito, durará por lo menos un año más, si los tiempos se cumplen. Esta medida se tomó en el momento más álgido de la movilización social, cuando para algunos sectores políticos era inminente el derrocamiento de Piñera.

El llamado a la construcción de una nueva constitución tiene cuellos de botella, por ejemplo: para inscribir una candidatura para la elección de constituyentes, deberá hacerse por medio de los partidos que actualmente están en la contienda electoral en el país, lo que cerrará de tajo la participación de nuevas opciones políticas y busca dar una renovación al sistema partidista chileno, profundamente deslegitimado.

El llamado a votar el apruebo o rechazo a una nueva constituyente, también sofocó iniciativas como la desprivatización del agua, el fin de las AFP y la gratuidad real en la educación.

La movilización es el camino

El proceso chileno demuestra que, en la lucha callejera, directa, antirrepresiva y de gran carga simbólica, está la clave para las transformaciones que necesitan los países. En la actualidad algunos cantos de sirena nos quieren llevar a pensar que el gran triunfo de Chile fue el plebiscito, ¡No!, el proceso que llevó a este plebiscito constitucional, que aún no es el triunfo que pide el pueblo chileno; fue la calle la confrontación con los “pacos”, con los “milicos”; fue el desafiar al sistema electoral chileno y a todos sus partidos, no podemos caer en el error de minimizar un escenario de lucha popular que costó vidas, ojos, heridas, atropellamientos, gases y disparos por décadas y convertirlo en tachar boletas o cédulas electorales con el apruebo.

Recomendado: Chile un ejemplo de unidad en la lucha

De aquí en adelante vendrá una batalla muy fuerte, la reacción intentará acomodar tanto los delegados a la constituyente como el texto, serán las calles los escenarios de lucha principales y las jornadas en las comunas, el interior, las fábricas, las universidades, liceos y carreteras donde se marcará el nuevo rumbo de Chile. El pueblo chileno nos muestra el camino, no son las elecciones.