Medio informativo del Movimiento Político de Masas Social y Popular del Centro Oriente de Colombia

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¡Con palos y machetes otro 77


 ¡Con palos y machetes otro 77![1]

Por: Wilmar Castillo

Comunicador social, director del  programa radial Informativo Centro Oriente

Los ricos, la gente de bien (que no hace bien) por más poder económico y político que acumulen, tienen una pesadilla que los trasnocha. Los fantasmas que aparecen desde Ciudad Bolívar, Kennedy (Bogotá), Alameda o Calicanto (Cali), y el resto de barrios populares de las ciudades del país. Estos fantasmas les gusta inundar las avenidas con piedra en mano, para no dejar dormir  los grandes capitales.

Si no me cree, hagamos un poquito de memoria. En 1977, las grandes ciudades como Bogotá, recibían campesinos que buscaban posibilidades de trabajo, las fábricas eran rodeadas de barrios para albergar a los trabajadores, y los lotes de las periferias iban siendo apropiados por ranchos de plástico y palos. Seguidamente, los servicios como agua y luz no existían en estas comunidades y los trabajadores no les alcanzaban el sueldo y sus condiciones eran indignas.

Para ese año, reventó el Paro Cívico Nacional un 14 de septiembre. Que en el caso de Bogotá, duro tres días. Niños, jóvenes, madres de familia, tenderos, lustrabotas, trabajadores y demás habitantes de la periferia se unieron en las calles para exigir mejorías en las condiciones de vida, al entonces presidente Alfonso López (buscado con el alias de “pollo” por desaparecer con 3 millones de votos)[2].

También hubo muertos, heridos, detenidos, pero la esperanza no callo. Después de esos tres días de tropel, surgieron más organizaciones comunitarias, asociaciones de barrios, los sindicatos se fortalecieron y muchos jóvenes de esa época hoy en día son líderes sociales, intelectuales y camelladores populares. Aunque no se podría decir, que hoy en día reventaría un paro con  la misma magnitud del 77, ha habido movilizaciones que surgen con fuerza después de regímenes de dictadura disfrazada de elecciones, inversión extranjera y seguridad democrática.

Después de todo, las ganancias de una jornada de estas son dos, por un lado se oxigena la organización social y potencia la creación de otras; dos, surgen generaciones nuevas de líderes populares que continúan el camino de la transformación social. Es decir, por más faltoneadas que haga el gobierno de turno a los acuerdos con el movimiento social después de un paro agitado, y usen sus aparatos de muerte y miedo, la pesadilla seguirá viva.

Así como van las cosas en Colombia, la consigna será ¡1,2,3 muchos 77!. La pesadilla que anda descalzo, de piel morena, bajita y sin apellidos como Lacouter o Ardila Lule seguirá buscando la manera de que su vida empobrecida cambie de raíz. Buenaventura lo mostro, los profesores también, los campesinos no se quedan atrás, y ahora el turno será para las generaciones que recibiremos de los viejos un país y un mundo nada alentador para vivir y recrear la vida.

Ñapa: El rio Tunjuelo, esta moribundo, sus vecinos campesinos y habitantes populares también. Todo gracias al basurero regional de Doña Juana que lleva 30 años contaminando. Por esto y el modelo de ciudad excluyente impuesto a los habitantes del sur bogotano, se irán a un paro cívico y popular. Exigen el cambio al modelo de recolección y tratamiento de basuras, una política pública para mejorar las condiciones de vida de recicladores y campesinos del sur, en pocas palabras exigen la construcción de un modelo de territorio-ciudad digno e incluyente.

[1] Consigna usada al cumplirse los 35 años de conmemoración del Paro Cívico Nacional de 1977.

[2] Así decía la portada del semanario Alternativa N. 31.