Medio informativo del Movimiento Político de Masas Social y Popular del Centro Oriente de Colombia

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Contexto colombiano Editorial edición 28 Trochando Sin Fronteras


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Foto: Jornadas de Minga Nacional mayo – junio de 2016 en Bogotá

Editorial edición 28 Trochando Sin Fronteras 

 

La geopolítica mundial sufre permanentes cambios que obedecen al re ordenamiento de las fuerzas imperiales. La Unión Europea, que representa un fuerte bloque en la política y la economía globales, enfrenta una crisis ante la salida de Gran Bretaña, una de las economías más sólidas dentro de esa alianza de países, desestabilizando un proyecto trazado hace ya varios años. Lo más preocupante ese fenómeno es que representa una victoria de la extrema derecha, que con ilusiones nacionalistas y fascistas logró que la población de su país votara a favor de la salida.

Y es que la derecha internacional está buscando ganar terreno en todo el mundo, pretendiendo interferir en la soberanía de los estados, como es el caso de la utilización de la OEA contra Venezuela.

En el marco de la embestida de la derecha en el mundo, el pueblo colombiano muestra su inconformismo y se levanta contra un sistema que no beneficia a la mayoría de la gente, sino al gran capital nacional y transnacional. De ese sistema precisamente, hace parte la extrema derecha oportunista, que con cinismo llega a autonombrarse ‘oposición’, sabiendo que lo que pretende es la continuación de ese mismo modelo, pero siendo ellos quienes lo manejan. Tal es el caso del partido ‘Centro Democrático’.

La Minga Nacional Agraria, Campesina, Étnica y Popular, realizada entre el 30 de mayo y el 12 de junio, mostró el inconformismo del pueblo colombiano. Un pueblo cansado de los atropellos que ha tenido que soportar por décadas; del despoja a los campesinos de sus tierras, del recorte a los salarios a los trabajadores; del aumento de muertos en las clínicas y hospitales; de falta de una cobertura y calidad en la educación; de la profanación a los territorios sagrados de los indígenas y afrodescendientes; del saqueo de los recursos minero energéticos del país, sin beneficios, pero con desastre ambiental para e pueblo; de la persecución a defensores y defensoras de derechos humanos.

A raíz de todo eso se realizó la Minga Nacional Agraria, Campesina, Étnica y Popular, que mantuvo al pueblo movilizado en carreteras, ciudades, veredas y hasta en el mar. Y fue así como se consiguió que el gobierno nacional se sentara a escuchar a las comunidades.

El reconocimiento jurídico y político de la figura de territorios campesinos agroalimentarios; la revisión de títulos, licencias y contratos para explotación minera y petrolera; la financiación estatal de proyectos productivos; un marco general para brindar plenas garantías para la movilización y el derecho a la protesta; participación efectiva y directa de los sectores y movimiento sociales en la construcción de paz; reconocimiento de las competencias de la guardia indígena y posiblemente para la guardia cimarrona y campesina; todo esto y más fue acordado para levantar la jornada de Minga o Paro nacional. Eso es lo que nos dice que la jornada dio sus frutos, a pesar de la fuerte represión que recibió por parte del estado, en especial de sus fuerzas militares y de policía.

Sabemos que este gobierno neoliberal, comprometido con los intereses del capital transnacional, va a hacer todo lo posible para incumplir nuevamente los acuerdos firmados con el movimiento social y popular. Por ello la necesidad de estar en permanente movilización y dinámica de lucha, pues al fin y al cabo la mayor ganancia de la Minga fue la unidad de quienes estamos comprometidos con las causas justas de nuestro pueblo oprimido, marginado y excluido.

A ellos nos debemos y a ellos va encaminada nuestra lucha, a seguir construyendo nuestra propuesta de país para la vida digna. Porque si bien obtuvimos valiosos logros durante esta jornada de movilización, el gobierno va a seguir intentando ejecutar medidas lesivas para el pueblo: la reforma tributaria y el reciente código de policía son claros ejemplos.

Celebramos los vientos de paz que se vienen dando en el país, como la reciente firma de los acuerdos entre gobierno colombiano y las Farc a un cese al fuego bilateral definitivo y el inicio de la dejación de armas. Este debe ser motivo de alegría para quienes conocemos el valor de la Paz, y también para reflexionar sobre el transcurrir diario de nuestro país y nos preguntamos: qué le espera al pueblo colombiano con un gobierno que cada día entrega más la soberanía nacional, privatiza, despoja y saquea nuestros recursos? que legisla en función de agudizar aún más la criminalización y penalización de la protesta social?

El Esmad, el reciente código de policía y la ley de seguridad ciudadana, hacen parte del paquete de herramientas a las que el pueblo mediante la lucha y la resistencia popular nos veremos enfrentando más frecuentemente en los diferentes escenarios de confrontación. Tengamos presente y no nos llamemos a engaños. Incluso el representante de una institución que ha aportado significativamente a la dominación de los pueblos dijo respecto a la paz: “…Que nadie se haga ilusiones de que la simple ausencia de guerra, aun siendo tan deseada, sea sinónimo de una paz verdadera. No hay verdadera paz sino viene acompañada de equidad, verdad, justicia, y solidaridad (Juan Pablo II)”.

 

¡POR UNA COLOMBIA LIBRE Y SOBERANA, UNIDAD Y LUCHA!