Medio informativo del Movimiento Político de Masas Social y Popular del Centro Oriente de Colombia

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El trabajo en el hogar, una realidad de sometimiento y explotación


Trochando Sin Fronteras, edición 35 abril-junio de 2018

Por: Marisol Torres- Corporación Choapo

 

¿Sabía que, en Colombia la mayoría de las mujeres mayores de 10 años invierten en promedio más de 7 horas al día en trabajos sin ningún tipo de reconocimiento o remuneración? Pues si no sabía acá se le contará con detalle la situación.

Según el DANE, el 89,4% de las mujeres mayores de 10 años, realizan actividades no comprendidas en las cuentas nacionales, es decir, realizan el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado tanto en la ciudad como en el campo. El tiempo que usan en promedio para llevar a cabo estas labores indispensables para la familia, es de 7 horas y 23 minutos al día. Esto lo dice el DANE basado en la Encuesta Nacional de Uso del tiempo libre para 2012-2013, pero seguramente la lectora conocedora de este tipo de trabajo debe estar pensando en lo alejadas que son las cifras con relación a la vida cotidiana, pues lo conocido en el ámbito popular es que las labores del hogar fácilmente pueden requerir más de 11 horas diarias.

¡Espere un momento! ¿Le parece extraño que se diga que el trabajo doméstico deba ser reconocido y remunerado? o ¿le parece normal que este trabajo deba ser asumido por las mujeres?, ¿acaso es de las que piensa o de los que piensa, que esa es función de la mujer? ¡Pues no!

Para comprender por qué las mujeres cargan con ese gran peso y aun así la sociedad lo justifica como algo natural, se debe partir de que el país funciona bajo un sistema capitalista que permea todas las esferas de la vida y que consiste principalmente en que una clase dominante, acumula riqueza y capital a costa del sometimiento y explotación de trabajo de la clase popular (gran mayoría de población que solo posee su fuerza vital para vivir). A su vez, debe tenerse en cuenta que el patriarcado aún persiste en las relaciones sociales actuales, conllevando a patrones de dominación del hombre sobre la mujer, situación que es funcional a las necesidades del capitalismo pues fragmenta a la clase popular, somete a trabajo gratuito a las mujeres que son más del 50% de la población y reproduce principios de disciplinamiento y sumisión, para que los reproduzca en la crianza de sus hijos, es decir, en la mano de obra futura.

El trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, es de gran importancia para la producción, debido a que es un proceso de trabajo que se desarrolla en los hogares y tiene como función principal la reproducción de la energía vital de trabajadores que luego van a engrosar la oferta de mano de obra para el sistema capitalista. Aun así, debido a los intereses de la clase dominante, este trabajo es invisibilizado, lo que le ha servido al capitalismo para mantener mayores márgenes de ganancia.

¿De qué forma pasa esto?

El salario representa el valor de la fuerza de trabajo del obrero o trabajador en un determinado tiempo, está ligado al costo de los medios de vida indispensables para mantener las funciones vitales en el periodo de tiempo contratado y en teoría incluyen los medios de vida que requieren los hijos como fuerza de trabajo futura. Sin embargo, no se incluye en esta suma el valor que representa el trabajo doméstico y de cuidados realizado en el hogar, puesto que es hecho de manera gratuita y por lo mismo no se constituye en una presión económica para el trabajador y en consecuencia, tampoco para el capitalista, siendo este último el que se beneficia de tal situación, pues paga por lo bajo el costo real de la fuerza de trabajo.

¿Si vio que la clase dominante capitalista es la que se beneficia del trabajo no remunerado?

La explotación a la mujer como trabajadora, además de darse cuando es asalariada, se profundiza al tener que asumir el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, por lo tanto, vale preguntarse:

¿Cuánto representa para los capitalistas este trabajo?

La cuenta satélite de la Economía del Cuidado del DANE, (extensión del Sistema de Cuentas Nacionales que comparte sus conceptos, definiciones y clasificaciones) valoró económicamente el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, mediante la proyección del costo por hora de salario mínimo legal vigente e identificó que este tipo de trabajo equivalió, según el Producto Interno Bruto (PIB) por ingresos del 2012, a un 19,3% del mismo, donde el 15,3% sería aportado por las mujeres y el 4% por hombres.

Teniendo en cuenta que el trabajo en cuestión beneficia a la clase dominante capitalista y que representa un 19,3% del PIB del 2012, descontamos ese porcentaje del excedente bruto de explotación logrado por los dueños del gran capital para ese año, encontrando que este excedente pasaría del 35,49% al 16,19%, una reducción del 50% que indica que de lograrse que este trabajo sea pagado, se afectaría negativa y drásticamente la ya inestable estructura capitalista.

El trabajo doméstico y de cuidados debe ser reconocido y remunerado, pero quienes deben asumir su costo son los dueños del gran capital, esto llevaría a un debilitamiento de la clase dominante y a una oportunidad para la clase popular de lograr avances en la lucha por la vida digna.

¿Y entonces… que hay que hacer?

En conclusión, la gran mayoría de mujeres que realizan el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, son también trabajadoras, es más, son “Doblemente explotadas”. Por lo anterior, la apuesta de las mujeres debe ser la de liberarse de tal explotación, pero para ello, lo primero y más importante es convencerse de que es posible transformar la realidad actual hacia un horizonte en donde la degradación y la dominación de la mujer sea superada y la vida digna sea una realidad tangible, esto hace indispensable trabajar en unidad como clase popular para desmontar el capitalismo y el patriarcado, mediante la lucha organizada y la movilización.

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