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Trochando Sin Fronteras 19 de noviembre de 2016

El control de los medios de comunicación en Colombia es como el juego de Pokémon Go, vamos por la calle, siguiendo y cazando pokémones. Pasamos el día creyendo que sí existen. Interactuamos con otras personas por medio de ellos. Entonces, creemos que la vida es tal cual ocurre en la pantalla del celular. El problema, es que una empresa es dueña del juego, es decir, un grupo de personas, que inventaron el juego, obligan a toda una sociedad, a ver el mundo, dentro de las reglas del juego. Su juego. ¿Quién controla a quién?

Así que, personas como Ardila Lule, Santo Domingo, el Grupo Prisa, ponen y quitan los hechos diarios en sus medios de comunicación, al otro lado de la pantalla está el público, recibiendo esa información. Ellos nos dicen, esto está pasando en Colombia y en el mundo, estos son los buenos, aquellos son los malos. Lo que debemos creer y lo que debemos rechazar. ¿Esto es libertad de prensa? En una democracia real ¿esto se permitiría?

Respondamos la primera pregunta. Obviamente no hay libertad de prensa, porque los periodistas que trabajan para RCN, Caracol, El Tiempo, El Espectador, el Q´hubo, entre otros, deben informar los hechos bajo el pensamiento político de los dueños del medio. Por ende, encontramos que RCN y Caracol, se alinean con Uribe y Santos, con las grandes empresas nacionales y seguidamente de las multinacionales. Es decir, su pensamiento es de derecha y del capital.

Entonces, el periodista y su camarógrafo deben cubrir una marcha, con la matriz comunicacional así: Policía, Esmad, Ejército, son los buenos porque no dejan “alterar el orden público” y “garantizan la movilidad”; los marchantes son los malos, porque “bloquean la libre movilidad”, “hacen llegar tarde al trabajo a la gente” y si la movilización está fuerte, los medio rechazan la violencia de las protestas.

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De esta manera se impone al público, que toda movilización es perjudicial para la cotidianidad. Es decir, los ricos del país, necesitan que el pueblo piense de esta manera, porque no les convienen sublevaciones contra ellos.

Siguiendo con la segunda pregunta, en una democracia real, la diversidad de voces y de puntos de vista, son necesarias para que fluya el debate constructivo, que permita consolidar un pensamiento crítico en las personas. El sentido de una democracia, en esencia, debe formar seres humanos insumisos y con apropiación del proyecto de nación, que ese pensamiento crítico ayuda a construir y a sostener.

Aquí entran los medios de información, porque son referentes de opinión pública y posicionan los temas de conversación cotidianos, en estrecha articulación con las redes sociales. El ideal, en una sociedad, sería la existencia de diversos medios públicos y comunitarios, que ofrezcan una amplia gama de contenidos al pueblo, para que el sentido colectivo e individual tenga muchos recursos de donde echar mano.

Así que, en Colombia mientras siga existiendo una legislación de medios de comunicación excluyente [1] el sentido común será impuesto por las grandes familias, dueñas de ingenios azucareros, grupos bancarios, grandes aerolíneas, constructoras, etc., que pintan un país con “desarrollo y progreso”, cuyo camino a seguir no está fuera de ese discurso.

Para salir de la pokebola, no hay que apagar el celular, o dejarlo de usar. Podría usar las herramientas virtuales, con otras personas, para crear medios de comunicación alternativos, virtuales, análogos, emisoras, megáfonos, periódicos, y todo aquello que comunique su punto de vista. Aquí, la imaginación es un requisito para empezar. ¿Cuándo empezarás a comunicarte?

[1] Ley 80 de 1993, ley 415 de 2010, Plan técnico nacional de radiodifusión sonora en
frecuencia modulada (f.m).