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Medio informativo del Movimiento Político de Masas Social y Popular del Centro Oriente de Colombia

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No basta con la salida de Botero del Ministerio de Defensa


Trochando Sin Fronteras, noviembre 9 de 2019

Por: Iván Ipiaksua – Trochando Sin Fronteras

El día 6 de noviembre renunció, dado el caudal de mentiras y violencia que desató, el empresario que asumió como ministro de defensa del gobierno Duque.

No podría ser para menos, su renuncia no solo está dada por los escándalos que involucran el aumento de falsos positivos contra líderes sociales, señalamientos sin pruebas contra el movimiento social y bombardeos a campamentos de las disidencia de las FARC en donde se había alertado de presencia de menores de edad. Su odio de clase al movimiento popular es la continuación de la política de seguridad nacional de origen norteamericanos de tiempos de la “guerra fría”, donde todo el que se manifiesta contra el régimen político y económico es visto como enemigo interno. El expresidente Uribe Vélez durante sus dos periodos presidenciales con su -Seguridad Democrática-, elevó a «6.979 los casos de ejecuciones extrajudiciales«[1] como estrategia de violencia estatal y paramilitar en el país.

La censura al ex ministro Botero, no solo sería votada a favor por los partidos declarados en oposición al gobierno de Duque, sino por los mismos partidos de gobierno o que se declaran independientes, para cada caso el partido de la U, el Liberal y Cambio Radical.

El partido de gobierno el Centro Democrático, le dio todo su apoyo al ex Ministro y exigió que continuará en el cargo ya que «considera indispensable que continúe ejerciendo su importante labor, la cual se refleja en los resultados operacionales obtenidos en la lucha contra el narcotráfico, los grupos armados ilegales y en general contra los fenómenos de ilegalidad»[2], lo cual generó indignación ante la magnitud de las denuncias contra él y el constante encubrimiento de los crímenes de los militares contra la población civil.

Su pésima imagen y gestión se basa en casos como el del desmovilizado de las FARC-EP Dilmar Torres, quien fue asesinado por un cabo del ejército en complicidad de sus superiores; llegó a afirmar que el problema de seguridad en Puerto Carreño es por el robo de ropa colgada, que la protesta social debe ser reglamentada con una ley estatutaria; sus respuestas incoherentes en apoyo a la fumigación con glifosato; o señalando de criminales a quienes después se comprueba no fueron, como en el caso de la líder social asesinada María del Pilar Hurtado en Córdoba y por último el asesinato por medio de un bombardeo de menores en el Caquetá, el cual escondió hasta que en el debate a su gestión en el congreso el 5 de noviembre salió a la luz pública.

Con la salida del ex ministro Botero del Ministerio de Defensa nada va a cambiar, llegará su reemplazo a dirigir la misma política de Seguridad Nacional que protege a las élites despojadoras terratenientes del país, quienes utilizan a la mal llamada «fuerza Pública», pues realmente actúan como guardaespaldas privados defensores de sus intereses de clase. El gobierno de Duque es la continuación histórica y económica del intercambio presidencial en donde cambian la cara pero no sus políticas neoliberales y hegemónicas.

Que cambien al ministro, a la cúpula militar y la política de defensa nacional

La renuncia de Botero fue obligada por Duque, él sabe, como el Uribismo, que con el paro del 21 de noviembre, convocado por distintas fuerzas sociales, y con la efervescencia que en la región esas protestas han tenido, mantenerlo de Ministro sería un buen motivo de movilización ante sus crímenes, como las investigaciones que la rama judicial puede emprender y que terminarán involucrando al gobierno de Duque dándole una peor imagen.

[1] La muerte como técnica de gobierno en los tiempos de la Seguridad Democrática

[2] Renunció el ministro de Defensa tras escándalo por la muerte de ocho menores en un bombardeo


** Las opiniones, análisis y/o similitudes expresadas por los autores son su responsabilidad,  por tanto Trochando Sin Fronteras no se hace responsable