Medio informativo del Movimiento Político de Masas Social y Popular del Centro Oriente de Colombia

.

El paramilitarismo en Colombia. Un recorrido por la historia con el profesor Alfredo Molano Bravo parte 1.


bacrim

Trochando Sin Frontera y su programa radial Informativo Centro Oriente dialogaron con el profesor Alfredo Molano Bravo, compartimos con nuestros usuarios la primera parte de dicha entrevista,un tema vigente en el contexto político por el que atraviesa Colombia.

Alfredo Molano es sociólogo, periodista, escritor y columnista del periódico el Espectador. Ha obtenido el Premio de Periodismo Simón Bolívar, el Premio Nacional del Libro de Colcultura y el Premio a la Excelencia Nacional en Ciencias Humanas, de la Academia de Ciencias Geográficas, por una vida dedicada a la investigación y a la difusión de aspectos esenciales de la realidad colombiana. En el año 2014 Molano recibió el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Nacional de Colombia; su más reciente libro publicado se tituló ‘A Lomo de Mula, Viajes al corazón de las FARC’.

En entrevista con Trochando Sin Fronteras, Molano hace un recorrido por la historia del paramilitarismo en Colombia.

Trochando Sin Fronteras: ¿Cuál es el contexto histórico del paramilitarismo en Colombia y cómo se ha expresado este fenómeno teniendo en cuenta que es una realidad latente y actual del país?

Alfredo Molano: El paramilitarismo en Colombia tiene una larga historia vinculada a la violencia en los años 50. Con los chulavitas, los pájaros del Valle y las guerrillas de paz en los llanos orientales, fueron todos grupos paramilitares. En el Tolima hubo grupos paramilitares armados por el gobierno que eran los liberales limpios, los liberales de orden, los liberales vinculados a la dirección nacional del partido.

En el año 1948 Colombia tiene pactos militares con el ejército de Estados Unidos. Eso nos hizo entrar en la guerra fría. Sobre todo durante el gobierno de Laureano Gómez la estructura general de las fuerzas militares fue impuesto por los Estados Unidos hasta convertir el ejército nacional en un apéndice del ejército Norteamericano.

Destacados:  En Bogotá se instala Mesa Social Para la Paz

En el año 1968, con la idea de parar la influencia de Cuba en América Latina, se hizo la alianza para el progreso, se impulsó la reforma agraria, la época del INCORA se fortaleció paralelamente las guerrillas. A mediados de los 60 aparecen el ELN, las FARC, el EPL y el señor Carlos Lleras Restrepo -el que hoy aparece en el billete de 100 mil pesos-, dicta unos decretos que le permitieron a las fuerzas militares armar civiles para combatir a las guerrillas. Este fue el primer acto legislativo de creación los paramilitares, porque esos decretos fueron convertidos luego en ley. Por lo tanto, se crearon grupos paramilitares legalmente desde mediados de los 60.

Cuando la guerrilla se fortalece y cuando el ejército se ve limitado por la legislación de los Derechos Humanos para seguir fusilando por la espalda con la ley de fuga; cuando le impiden legalmente las bestialidades que solían hacer en épocas de la violencia, pues comienzan aparecer los grupos que le hacían el trabajo sucio al ejército, amparados por los decretos, la impunidad y los Estados Unidos de alguna manera permiten la creación de esos grupos.

Con el narcotráfico en los años 80 ya comienza a haber un enfrentamiento más claro, porque parte de las fortunas que los narcotraficantes consiguen en esta actividad se invierten en tierras baldías en zonas de colonización donde había cultivos de hoja de coca. De ahí viene otro enfrentamiento muy fuerte donde evoluciona hasta convertise en un trágico negocio donde se permite a los narcotraficantes organizar grupos armados para atacar a las guerrillas a condición de que se les permita a esos grupos traficar con drogas.

Destacados:  José Murillo: No se trata de hablar bonito de paz, se trata de transformaciones

Hay un negocio monstruoso que se ha venido haciendo calladamente, la facultad o autorización que ha permitido que el narcotráfico se arme para atacar a las guerrillas. Eso actúa de una manera muy clara, muy nítida en la masacre de la UP en el año 1985. La UP fue masacrada por sicarios pagados por narcotraficantes a cambio de que éstos pudieran narcotraficar. Naturalmente, alrededor de eso habían unas ayudas institucionales, unas calladas, otras más evidentes. Sobre todo fue cubierto con la impunidad más absoluta para detener ese acuerdo de paz de la Uribe.

Luego que la guerrilla se iba fortaleciendo, también el estado iba permitiendo el fortalecimiento del paramilitarismo, como se vio en los años 1990 cuando impidieron en última instancia la negociación del Caguan. Aunque se dice que el secuestro del senado Gechem fue la causa del rompimiento, pero en realidad creo que causa real fue la absoluta impunidad con que el gobierno de Pastrana le soltó las manos a los paramilitares para hacer matanzas que venían haciendo ya desde el gobierno anterior, desde el gobierno de Samper. Todas esas masacre horribles que se dieron en la década de los 90 y que se continuaron, incrementándose, en la época del gobierno de Uribe

Hoy día, ante las posibilidades de paz que se vienen desarrollando con el ELN y las FARC, los paramilitares quieren de alguna manera prenderse a esos acuerdos o sabotearlos; llegar a un punto donde la sangre corra a tal magnitud que los acuerdos empiecen a aplazarse. Lo que yo tengo como una certeza lógica es que el ELN y la FARC no firmarán mientras el estado no controle el paramilitarismo.

Destacados:  La justicia transicional sería un acuerdo de impunidad