Medio informativo del Movimiento Político de Masas Social y Popular del Centro Oriente de Colombia

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Presidente Santos sancionó ley de ZIDRES y les mintió a los campesinos


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Trochando Sin Fronteras Edición 26 Marzo – Abril
Por: Isaac Marín -CNA-

 

La promulgación de la reciente ley 1776 de 2016 que crea las Zonas de Interés de Desarrollo Rural y Económico (ZIDRES), se constituye en un golpe bajo a las exigencias y esperanzas del campesinado colombiano; con esta ley, el gobierno nacional y los grupos económicos le dan un raponazo a los baldíos y a las tierras que tradicionalmente les corresponden a los campesinos, los que tienen el derecho a su tenencia y usufructo.

El pasado 29 de enero, en el municipio de Orocué (Casanare), el presidente Santos sancionó la ley ZIDRES y abrió las puertas a la privatización, extranjerización y pérdida de soberanía en cerca de siete millones de hectáreas, ubicadas en varias regiones del país. La norma apunta a legalizar en favor de empresarios tierras baldías en donde hubo desplazamientos forzados y predios donde funcionaron bases paramilitares.

El presidente manifestó en Orocué: “Cuántos campesinos no se ven frustrados porque se ponen a producir, y cuando van a sacar el producto no tienen cómo sacarlos al mercado”… Pobre argumento de Santos para justificar que, entonces, lo mejor es dejarlos sin tierra, porque los campesinos no son productivos, no le aportan al desarrollo del país, no cotizan en la bolsa, no generan utilidades a los bancos ni a los grupos económicos.

El gobierno asaltó los territorios agrarios, negó a los campesinos y premió a los empresarios levantando los límites para la concentración de la tierra por encima de la Unidad Agrícola Familiar (UAF) que contemplaba la ley 160; y para llevarse por delante cualquier reclamación, las ZIDRES incluyen la “declaratoria de utilidad pública” a las zonas donde se establecen estos megaproyectos.

Con esa figura “utilidad pública”, se ha expropiado y desplazado a cientos de familias pobres, campesinas o negras y se han violado territorios indígenas, zonas de páramo y reservas naturales. El gobierno hace eso para permitir la explotación minera y petrolera, la construcción de mega-vías e hidroeléctricas. Ahora expulsarán comunidades para implantar más monocultivos y agro-negocios en el marco de la implantación de las ZIDRES.

Las regiones que inicialmente serán afectadas por la ley ZIDRES, son La Guajira, la Mojana (Sucre), el Urabá Chocoano y la altillanura, precisamente donde las comunidades negras, indígenas y campesinas le han reclamado al estado que les restituya sus tierras, que haga inversión social y que los escuche. Allí llegarán los magnates a expulsar o, en el mejor de los casos, a condicionar a esta comunidades convirtiéndolas en mano de obra barata para sus industrias.

No era cierto que “los astros se habían alineado en torno a Colombia”, como aseguró Santos en su alocución. Esa “maravillosa coincidencia” que el director general de la FAO estuviera en el acto de lanzamiento de las ZIDRES en una región deprimida de los llanos, debe generarnos desconfianza, si se tiene en cuenta que la FAO es un organismo internacional que impone las políticas del mercado global.

El presidente le mintió a los lugareños, al alcalde, al gobernador de Casanare, a los colombianos y hasta a la Virgen de la Candelaria, a quién ofrendó su embustera perorata en la sanción a la ley de ZIDRES. Nos engañó al decirnos que millones de campesinos iban a vivir dignamente gracias a la implementación de esa ley o a la firma de la paz con las FARC, al tiempo que le palmoteaba el hombro al Zar de la soya en América -el señor Gustavo Grobo- y al dueño del grupo ALIAR –La Fazenda, entre otros magnates de la agroindustria que se encontraban allí a las orillas del río Meta. ¡Ellos sí son lo directos beneficiarios de las ZIDRES!.

Cuando el ministro de agricultura cacarea que las Zidres deben estar adecuadas y corresponder a la internacionalización de la economía, sobre bases de “alta competitividad, equidad, reciprocidad y conveniencia nacional”, está afirmando que las zonas de interés de desarrollo rural y económico son exclusivamente para grandes inversionistas.

La tierra que por años viene estando en el centro del conflicto social y armado en el país, aquí donde el Gini rural pasó de 0,74 a 0,88. Esta cifra muestra que cuando el valor es más próximo a 1, es porque la posesión de la tierra recae en pocos individuos; con la implementación de las ZIDRES Colombia llegará al 1 y pasará al deshonroso primer lugar como país con mayor concentración de tenencia de la tierra en el continente.

Lo que le espera al campesinado en Colombia es la ejecución de la ley de ZIDRES y otro paquete de reformas legislativas que se están haciendo, la venta de ISAGEN y posiblemente la venta de lo que queda de Ecopetrol, la importación de 13 millones de toneladas de alimentos por año y la implementación de más zonas francas. Todo lo anterior, bajo el argumento de que es el costo que implica construir la Paz; este oscuro panorama puede ser el recibidor de la firma de unos acuerdos, pero no será la antesala de la paz en Colombia.

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