Medio informativo del Movimiento Político de Masas Social y Popular del Centro Oriente de Colombia

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Trabajadores de empresa comunitaria de servicios públicos rinden homenaje a la memoria de las víctimas


Durante el período 2002-2010, tiempo en que Álvaro Uribe Vélez fue presidente de Colombia, el departamento de Arauca fue uno de los territorios donde el conflicto armado y la crisis humanitaria se agudizaron notablemente. Apenas transcurrido un mes del gobierno (septiembre 9 de 2002) el departamento de Arauca fue declarado como zona de rehabilitación y consolidación. La estigmatización, criminalización de la protesta social y de los proyectos económicos comunitarios, las ejecuciones extrajudiciales y selectivas, así como la implementación del aparato paramilitar se convirtieron en una política de Estado, denominada ‘seguridad democrática’.

En el año 2003 esa política arremete directamente contra la empresa ECAAAS, proyecto emblemático de los saravenenses, por se una propuesta de gestión de los servicios públicos de carácter comunitario con más de 45 años de historia. Esta entidad fue objeto de señalamientos y persecuciones que terminaron en la muerte de tres de sus trabajadores y un miembro de la junta directiva, así como el encarcelamiento de otros de sus integrantes.

En el marco de las ejecuciones extrajudiciales fueron asesinados de manera sistemática a través del eje paramilitar los compañeros Uriel Ortiz Coronado, Rito Hernández Porras, Miguel Ángel Anaya Ortiz -trabajadores- y Edgar Mantilla -miembro de la junta directiva- de la empresa ECAAAS. Estos son crímenes que aún no han tenido un desenlace jurídico que reivindique a las víctimas, pues los autores intelectuales y verdaderos responsables no han sido juzgados.

Hoy, después de 11 años de estos lamentables hechos, la familia ECAAAS – ESP rinde un homenaje a sus compañeros con un acto de exaltación a la memoria. El próximo 25 de septiembre se reunirán familiares, trabajadores de la empresa, el movimiento político de masas del centro oriente de Colombia y la fundación de derechos humanos Joel Sierra, a fin de recordar el legado de los compañeros asesinados por el Estado.