Medio informativo del Movimiento Político de Masas Social y Popular del Centro Oriente de Colombia

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Campesinos y jóvenes de todo el país se dieron cita en Arauca


El municipio de Saravena (Arauca) fue escenario de las asambleas del Coordinador Nacional Agrario -CNA- y de la Asociación de Jóvenes y Estudiantes de Colombia -ANJECO-, celebradas entre el 1 y 4 de agosto, con la participación de más de 200 delegados. 

Propuestas desde el campesinado

Los campesinos, afrodescendientes e indígenas, integrantes de más de 60 procesos organizativos de todas las regiones del país, confluyeron en la reunión del CNA a fin de el fortalecimiento de la estructura organizativa y la aprobación de los estatutos, dando vida a un organismo de carácter jurídico que represente y reúna al campesinado colombiano y se convierta en referente de construcción de autoridad campesina, cumpliendo así con uno de los mandatos de la IV Asamblea Nacional, desarrollada en noviembre de 2013 en San Lorenzo, Nariño.

La reunión en Saravena también se aprovechó para desarrollar un seminario de tierras, en el marco del cual se discutió la política agraria que pretende implementar el Estado y se definieron propuestas alternativas desde las comunidades agrarias organizadas.

A partir de los elementos actuales de la política pública agraria, que expresan las tendencias en la acumulación del capital, abriéndose a los mercados y al libre comercio, consolidando el poder de la oligarquía basado en un modelo privatizador, especulativo y extractivista, se evidencia la precaria situación del campesinado colombiano: el 65% son pobres, el analfabetismo es del 18,5%, el 11% no tiene vivienda, el 83% está en régimen subsidiado de salud, el 85% carece de alcantarillado y el 60% de agua potable.

Además de las deficiencias en el uso de la tierra y su distribución, la propuesta del CNA se basa en la Constitución y en la Ley 160 de 1994, que establecen la obligación del Estado promover el acceso progresivo a la propiedad de la tierra de los trabajadores agrarios (es decir, de los campesinos), que “la producción de alimentos goza de la especial protección y que se propenderá por eliminar y prevenir la inequitativa concentración de la propiedad o su fraccionamiento antieconómico y regular la ocupación y aprovechamiento de las tierras baldías de la nación, dando preferencia en su adjudicación a los campesinos de escasos recursos.”

La Asamblea ha sido programada como una muestra de apoyo y solidaridad con el Movimiento Social del Centro Oriente de Colombia. En agosto, dicho movimiento se propone mantener viva la memoria de líderes sociales y campesinos asesinados por el Ejército colombiano el 5 de agosto de 2004 en la vereda de Caño Seco.

Los jóvenes definen su estrategia de acción

Por su parte, la juventud del Centro Oriente de Colombia celebró su segunda asamblea nacional con la participación de delegados de Casanare, Bogotá, Villavicencio, Boyacá, Pamplona, El Socorro y Arauca. En esta reunión se profundizaron sus principios organizativos y su plataforma de lucha, a fin de fortalecer y hacer más eficaz el papel que la juventud juega en el actual momento histórico.

Los jóvenes empezaron por analizar las condiciones en las que les toca vivir o sobrevivir, tanto en el campo como en las ciudades, escenarios en los que deben enfrentarse a la falta de educación y de trabajo digno. Se retomaron las luchas adelantadas por el movimiento estudiantil en épocas pasadas y, principalmente, se estableció la necesidad de articular la lucha actual con los demás sectores populares organizados a fin de hacer más contundente su aporte a los procesos de transformación que nuestro país y el mundo requieren con urgencia.

Esta segunda asamblea fue denominada “ESMEL HERNÁNDEZ” en homenaje a uno de los integrantes de esta Asociación, quien con apenas 22 años de edad ya es víctima de la persecución de los organismos del estado, siendo objeto de un proceso penal que ha generado orden de captura en su contra. Este es un caso ejemplar de lo que el actual sistema económico y su régimen político hace con la juventud en Colombia: les arrebata cualquier posibilidad de desarrollarse integralmente como sujetos sociales y, si se organizan para luchar por sus derechos, les persigue hasta acabar con su libertad o con su vida.

 

Reconstruyendo la memoria

Los dos eventos (campesino y juvenil) se fundieron en un encuentro masivo de recuperación de la memoria y reconstrucción de la historia en el caserío de Caño Seco (municipio de Saravena). Allí se conmemoraron los 10 años de la masacre cometida por el Ejército Nacional contra 3 destacados dirigentes sociales, quienes fueron sacados de su residencia y ejecutados, fusilados en estado de total indefensión.

Ese crimen cometido contra Héctor Alirio Martínez (además, fundador del CNA y presidente de la ADUC) y los sindicalistas Leonel Goyeneche y Jorge Prieto, no sólo fue cometido contra ellos y su familia: el objetivo era desarticular el histórico movimiento social araucano, que ya venía siendo golpeado con masivas e ilegales capturas, militarización extrema del territorio y accionar encubierto de la fuerza pública a nombre de paramilitares.

Por esas razones, en esta ocasión se reunieron más de 8 mil personas en Caño Seco, reiterando la férrea voluntad de defender la vida y la permanencia en el territorio, a pesar de ello les cueste precisamente la vida misma. Muestra de ello fue la participación de 2 de los testigos presenciales de la masacre, los profesores y dirigentes sociales ARÉVALO CETINA y RAQUEL CASTRO, quienes además de ver el vil asesinato de sus compañeros de lucha, fueron objeto de persecución judicial y encarcelamiento.

El acto conmemorativo culminó con la presentación voluntaria que ante las autoridades hiciera el joven ESMEL HERNÁNDEZ HERNÁNDEZ, miembro de ANJECO, quien al enterarse de una injusta orden de captura en su contra decidió afrontar el proceso judicial a costa de su libertad.