Caravana Internacionalista: un recorrido por los territorios donde el campesinado construye poder popular

La Caravana Internacionalista recorrió nueve Territorios Campesinos Agroalimentarios para documentar cómo las comunidades organizan el territorio, recuperan la tierra y construyen una reforma agraria integral y popular.

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Entre la vasta ruralidad colombiana, compuesta por cinco pisos térmicos, una enorme riqueza ambiental y un inmenso potencial agrícola, el campesinado organizado ha logrado la declaración de 29 Territorios Campesinos Agroalimentarios (TECAM). Mientras buena parte del debate nacion al sobre la reforma agraria continúa concentrándose en decretos, presupuestos y disputas institucionales, cientos de familias campesinas llevan años construyendo desde sus propios territorios formas concretas de autogobierno, soberanía alimentaria y organización comunitaria. Esa realidad fue la que recorrió la Caravana Internacionalista por los Territorios Campesinos Agroalimentarios entre el 20 de julio y el 5 de agosto de 2026, visitando nueve procesos organizativos en Cesar, Sur de Bolívar, Huila, Cauca, Nariño y Arauca.

La iniciativa, impulsada por la Red de Hermandad y Solidaridad con Colombia (RedHer) y el Coordinador Nacional Agrario (CNA), reunió delegaciones provenientes de Colombia, Brasil, Canadá, Guatemala, El Salvador, Portugal, el País Vasco y el Estado Español, quienes compartieron durante más de dos semanas con comunidades campesinas para conocer de primera mano las experiencias de organización territorial que hoy representan los TECAM.

A diferencia de caravanas realizadas en años anteriores, centradas principalmente en documentar violaciones a los derechos humanos, esta edición puso el foco sobre las propuestas que las comunidades vienen construyendo para transformar sus territorios: recuperación de tierras, producción agroalimentaria, asambleas comunitarias, guardias campesinas, planes de vida digna y mecanismos propios de gobierno.

Los planes de vida digna, una propuesta de país

Los Territorios Campesinos Agroalimentarios donde se desarrollan as propuestas y planes de vida de las comunidades,  no surgieron como una política diseñada desde las instituciones. Son el resultado de décadas de acumulación organizativa del movimiento campesino colombiano y fueron impulsados por el Coordinador Nacional Agrario como una apuesta de territorialidad, soberanía alimentaria y autogobierno.

En el 2024, el Estado colombiano reconoció esta figura mediante el Decreto 780, que reglamentó su constitución, reconocimiento y formalización. El decreto define los TECAM como territorios históricamente habitados y organizados por comunidades campesinas para garantizar la permanencia en el territorio, la conservación de los bienes comunes de la naturaleza, la soberanía alimentaria, la agroecología y la protección integral del campesinado. Asimismo, establece que constituyen una forma de ordenamiento social y productivo de la propiedad rural, orientada a fortalecer la reforma agraria y el desarrollo rural.

Más que una delimitación geográfica, los TECAM son una propuesta política que articula producción, participación comunitaria, protección ambiental y planificación colectiva mediante los denominados Planes de Vida Digna, concebidos para orientar el desarrollo del territorio desde las necesidades de quienes lo habitan.

Visibilizar lo que el campesinado ya está construyendo

Ese fue precisamente el objetivo central de la caravana. José Camilo Marrugo Madrid, integrante de la Comisión por la Vida Digna, la Tierra y los Territorios, considera que el recorrido permitió mostrar avances que con frecuencia permanecen invisibles para el resto del país.

«La ventaja que yo veo con la caravana es que conozcan el avance que tenemos los campesinos con los TECAM: la recuperación de tierra, la formalización de procesos colectivos y la recuperación de proyectos que benefician al campesinado», explicó.

Para Marrugo, el significado de los TECAM trasciende la tierra misma.

«Hoy en día podemos formalizar una vida digna porque el campesinado está más unido y la comunidad está organizada en un solo territorio», afirmó.

En el departamento del Cesar, una de las experiencias visitadas fue el TECAM El Toro, en Agustín Codazzi, donde decenas de familias lograron acceder a más de 300 hectáreas luego de años de organización y recuperación territorial, mostrando que la reforma agraria también avanza gracias a la movilización y persistencia de las comunidades.

Internacionalismo proletario y popular

Uno de los aspectos más destacados de este recorrido fue la amplia participación internacional. Para Octavio Castillo, integrante de la Asociación de Campesinos y Víctimas del Conflicto Armado del Sur del Cesar, la presencia de delegaciones extranjeras rompe el aislamiento al que históricamente han sido sometidas muchas comunidades rurales.

«Es necesario que no solamente nosotros los campesinos conozcamos estos procesos, sino también la población en general. Que la caravana sea internacional hace que nos visibilicemos como organizaciones. Lo que estamos buscando es construir la paz de este país», señaló.

Castillo explica que el significado de los TECAM nace precisamente de la organización colectiva : «Nos identificamos desde la tierra, desde la organización, desde la juntanza, desde nuestras raíces como comunidades que quieren aportarle paz a Colombia y cerrar las brechas entre el campo y la ciudad.»

Durante el recorrido, la delegación produjo entrevistas, registros audiovisuales, materiales pedagógicos y contenidos para medios de comunicación popular con el propósito de fortalecer la difusión nacional e internacional de los procesos campesinos y sus propuestas de soberanía.

Por 15 días, La caravana atravesó regiones donde la violencia y el abandono estatal siguen siendo una realidad cotidiana. Sur de Bolívar continúa enfrentando la presencia de estructuras paramilitares; Arauca vive una fuerte presión derivada del avance de proyectos extractivos y de la persecución al movimiento social; mientras en otras zonas persisten amenazas, confinamientos y desplazamientos que afectan directamente a las comunidades campesinas.

Pese a ello, los testimonios recogidos durante el recorrido muestran que la organización continúa fortaleciéndose. Para Angie Zapata, representante de ASAMISUR, el acompañamiento internacional tiene un profundo significado político y humano.
«Los territorios han venido siendo estigmatizados y hoy más todavía. Este acompañamiento es muy importante porque la comunidad siente que no estamos solos y que este proceso es de todos», expresó. Por otro lado, Gladys otra habitante de uno de los territorios visitados, resume ese sentimiento con una frase sencilla pero contundente:

«Queremos vivir en el territorio. Nunca pensamos en salirnos; toda la vida hemos convivido acá.»

Una apuesta de poder popular

Al finalizar el recorrido por Cesar y Sur de Bolívar, la delegación internacional hizo pública una declaración política en la que manifestó su «contundente respaldo» a los Territorios Campesinos Agroalimentarios y a las comunidades que los construyen como una «semilla de poder popular y autogestión territorial», destacando que representan décadas de lucha campesina por la soberanía territorial y la permanencia de la vida.


El documento sostiene que los TECAM constituyen una forma de organización radicalmente distinta a la lógica del capital, pues sitúan la naturaleza, el agua, la participación comunitaria y el cuidado colectivo como ejes centrales de la vida territorial. Asimismo, destaca que los Planes de Vida Digna integran aspectos como la producción, la educación, la cultura, la salud, la infraestructura, la memoria histórica y la protección del territorio mediante el fortalecimiento de la guardia campesina.

La declaración también denuncia que muchas de las comunidades visitadas han sufrido durante décadas bombardeos, masacres, asesinatos selectivos, judicializaciones y estigmatización, en medio de conflictos relacionados con intereses de empresas extractivas y grandes terratenientes.

En consecuencia, la delegación hizo un llamado al Estado para garantizar el cumplimiento del Decreto 780 de 2024 como una política pública permanente, proteger a las comunidades campesinas y desmontar las estructuras paramilitares que continúan amenazando estos procesos organizativos.

La Caravana Internacionalista 2026 concluyó después de recorrer seis departamentos atravesados por profundas desigualdades sociales y persistentes conflictos territoriales. Sin embargo, el recorrido permitió mostrar que, mientras persisten las disputas por el modelo de desarrollo rural y aumentan las incertidumbres frente al rumbo que pueda tomar la política agraria nacional, existen comunidades campesinas que ya están construyendo alternativas concretas de organización, producción y gobierno desde sus propios territorios.

Los TECAM representan precisamente esa apuesta: una reforma agraria que no espera únicamente decisiones institucionales, sino que se materializa todos los días mediante la organización comunitaria, la defensa del territorio y la construcción colectiva de una vida digna.

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