La coyuntura electoral pone sobre la mesa los retos de la organización social y popular frente a los limitados avances que pueden conquistarse desde las agendas del progresismo. Aunque la acción política no puede reducirse a la disputa electoral, hoy resulta necesario agitar por una segunda vuelta que mantenga abiertas las posibilidades de disputar agendas desde los sectores organizados, en lugar de obligarlos a concentrar sus esfuerzos en resistir retrocesos o defender conquistas ya alcanzadas.
Ante este panorama, la Plataforma Regional Vivienda y Dignidad desarrollará durante este fin de semana una serie de actividades de agitación, encuentro comunitario y socialización política en localidades como Usme, Ciudad Bolívar, Bosa y Tunjuelito, espacios donde el movimiento viviendista ha construido procesos organizativos estables y donde persisten algunas de las principales problemáticas habitacional de la capital.
Ver esta publicación en Instagram
Las jornadas buscan compartir con las comunidades los avances alcanzados mediante la organización popular, fortalecer los vínculos entre organizaciones barriales y abrir un diálogo sobre los retos que enfrentará el próximo gobierno frente a la vivienda, el hábitat y los servicios públicos.
La iniciativa hace parte de una propuesta más amplia presentada por la Plataforma Regional Vivienda y Dignidad a la campaña presidencial de Iván Cepeda. En ella se plantea una articulación política basada en acuerdos concretos y no en relaciones de subordinación entre el movimiento social y la campaña electoral.
Según la plataforma, el avance de sectores ultraconservadores en el país exige mayores niveles de organización y articulación popular. Sin embargo, advierten que la defensa de un proyecto democrático no puede limitarse a la movilización electoral de corto plazo. También requiere construir compromisos verificables que respondan a las necesidades reales de la clase trabajadora.
En esa dirección, una de las principales apuestas es la construcción de un Pacto por la Ciudad, la Vivienda, el Hábitat y los Servicios Públicos, una propuesta que busca convertir en compromisos concretos temas que suelen aparecer de forma general en los programas de gobierno: la reducción del déficit habitacional, la legalización de barrios populares, la mejora de la infraestructura urbana, el fortalecimiento de los servicios públicos y la garantía de condiciones dignas para quienes habitan los territorios periféricos de las ciudades.
La plataforma considera que este debate es especialmente importante en Bogotá, donde miles de familias trabajadoras continúan enfrentando dificultades para acceder a una vivienda digna y donde amplios sectores populares sienten que sus problemáticas siguen sin ocupar un lugar central en la discusión pública.
Por esa razón, además de las actividades barriales previstas para este fin de semana, las organizaciones viviendistas continúan impulsando escenarios de convergencia que permitan reunir a comunidades, organizaciones sociales y sectores populares alrededor de una agenda común para la ciudad.
El mensaje que recorrerá los barrios del sur de Bogotá es contundente: la coyuntura electoral puede abrir oportunidades, pero ninguna transformación será sostenible sin organización popular. Las elecciones pasan, los gobiernos cambian, pero las comunidades organizadas permanecen. Y es desde esa capacidad de resistencia, movilización y construcción colectiva desde donde la Plataforma Vivienda y Dignidad busca disputar el rumbo de la ciudad y del país.





