domingo, marzo 3, 2024

Ciclos legislativos, reformas y nuevo proyecto educativo

El segundo ciclo legislativo del gobierno del Pacto Histórico ha finalizado en medio de la intensificación de las contradicciones entre el conglomerado de fuerzas sociales y políticas de gobierno y de la oposición. El desgaste de la gestión partidaria y corporativa mediante la cual el progresismo impulsó el avance de su agenda de reformas, la crisis de su cuerpo ejecutivo, el reajuste de su táctica legislativa, el relativo éxito de la maniobra ofensiva de las facciones opositoras, y la profunda crisis humanitaria en regiones y ciudades, han sido parte de los acontecimientos que han marcado las fluctuaciones de la lucha de clases en el país. A ellas se suma, de manera especial, el reciente llamado a la movilización de las clases trabajadoras y populares hacia la conformación de las asambleas populares, con relación a un pretendido gobierno popular.

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Es indudable que la propuesta de reformas del progresismo ha agitado las contradicciones de las diferentes clases sociales. Con ello, ha estimulado la movilización y confrontación de los diferentes intereses políticos y económicos, debido a la manera en que se plantea transformar de forma sustancial el ordenamiento institucional que reproduce las contradicciones entre capital y trabajo. Y si bien tal planteamiento reformista resulta insuficiente para responder a contradicciones que solamente pueden ser superadas más allá de formaciones sociales capitalistas, sí ha planteado los parámetros de la coyuntura nacional para el segundo semestre del 2023.

Las medidas de ajuste hacia este escenario ya empiezan a tomarse por parte de cada facción en disputa. Así lo dejan ver, por ejemplo, los movimientos que el progresismo plantea para reconstruir su capacidad corporativa y consolidar la movilización política de las clases trabajadoras y populares. De igual forma, se prevé en la disputa regional y municipal por el control del aparato estatal que se jugará en las próximas jornadas electorales de alcaldes y gobernadores. Y también, en la respuesta de las fuerzas del campo proletario y popular frente al actual escenario de crisis y la posibilidad que la ultraderecha, junto a las fuerzas más reaccionarias del capital nacional, acentúen su ofensiva. Es así que el desenvolvimiento del contexto llama a varias consideraciones:

En primer lugar, desde sectores del Pacto Histórico y de algunas fuerzas partidarias tradicionales se ha planteado la necesidad de recomponer la coalición de gobierno y de moderar las propuestas de reformas. Sin embargo, también se anexan más propuestas a la canasta de reformas que amplían y agudizan las contradicciones, al tiempo, que se persiste en el llamado a la movilización y al “empoderamiento” de la clase proletaria y popular, a través de la idea –aún abstracta- de las asambleas populares y el gobierno
popular.

En segundo lugar, mediáticamente se ha dado por sentada la derrota de las fuerzas del gobierno en las elecciones de octubre, lo que supondría un escenario de mayor contrapeso de las fuerzas de la oposición al gobierno, desde el que se restringiría aún más el campo de acción política institucional del progresismo.

En tercer lugar, frente al actual proceso de contracción económica y eventual reajuste macroeconómico, las clases proletarias y populares del campo y la ciudad continuarán bajo el látigo de las políticas de ajuste fiscal, las altas tasas de interés, la especulación inflacionaria, el desempleo, la pobreza y la pérdida de ingresos. Por eso, las acciones de los actores del campo popular se han estado moviendo del optimismo seguidista hacia la exigencia pragmática, ello, en parte, como respuesta a la manera en que el gobierno se asoció con los sectores tradicionales del poder político, lo que por supuesto le restó fuerzas para la consolidación de su programa de transformaciones.

En todo caso, el escenario actual carece del concurso de una perspectiva articulada y sostenible desde las fuerzas del campo proletario y popular como respuesta a la crisis del país, de ahí que siga siendo necesario avanzar en esa consolidación. Es allí, donde el debate abierto por el gobierno nacional en torno a las asambleas populares no debe soslayarse, porque pese al potencial sesgo instrumental que contiene esa convocatoria, es posible que escenarios de esta naturaleza puedan consolidarse realmente. Y, de ser así, portan la posibilidad de robustecer las condiciones del campo proletario y popular como fuerza del cambio estratégico a fin de avanzar hacia la consolidación de una verdadera salida popular a la crisis.

Por eso, antes que buscar encajonar las asambleas populares en el ordenamiento jurídico y constitucional, como pretenden algunos sectores, se debe insistir más bien en su condición de escenario para la construcción de factores de poder popular. Esto podría ser así, porque en ellas se pone en juego, por ejemplo, tanto la comprensión de la realidad y la definición de las contradicciones que la conforman, como sus tendencias y potenciales salidas alternativas. De ahí que también sean puntos desde los cuales se pueden forjar procesos de movilización de las fuerzas sociales. En síntesis, las asambleas populares tienen el potencial de consolidar mejores condiciones para el avance del campo popular y con ello la identificación y construcción de nuevas formas de democracia.

En cuarto lugar, el planteamiento de un gobierno popular sustentado en las asambleas populares no ha caído nada bien en los sectores que se creen dueños del establecimiento. Sucede así porque ese llamado, del que el Ministerio de Educación hace eco al convocar a asambleas consultivas de estudiantes, representa todo un desafío institucional, ya que puede descentrar el monopolio de la política situado en los partidos tradicionales y en las instancias institucionales limitadas a la democracia representativa. Al contrario, ese llamado propone vehículos de democracia permanente, directa y popular que, incluso, podrían desbordarse y poner en serias dudas las condiciones institucionales diseñadas para únicamente reproducir el statu quo colombiano. En esa propuesta podría residir reside un fuerte potencial para poner en crisis el modelo de democracia corporativa propio de las fuerzas políticas y económicas tradicionales, y a su vez aparece la necesidad de construir formas avanzadas y superiores de gestión de democracia permanente y popular mediante las cuales se pueden construir condiciones reales en la superación de las contradicciones entre el Estado y la sociedad.

Es en este escenario que nos permitimos realizar nuestra segunda entrega de debate y balance de las propuestas de reforma del gobierno del pacto histórico, con el fin de aportar a los análisis sobre nuestra convulsa y contradictoria realidad nacional. En este caso, nos proponemos alimentar el diagnóstico respecto a la crisis del proyecto educativo nacional y la necesaria reforma estructural al Sistema de Educación Superior y de Ciencia y Tecnología. También ayudar a balancear los enormes retos en materia educativa que desde una salida proletaria y popular a la crisis se deben contemplar.

De esta manera proponemos un campo de permanente debate, diagnóstico y búsqueda de alternativas, que esperamos no se reduzca al problema de la educación, sino que se amplíe al resto de problemas fundamentales del país y trascienda los centros educativos, perspectiva en la que las asambleas de las juventudes y los estudiantes podrían servir como motor de un nuevo ciclo de asambleas populares, tal como sucedió durante el paro nacional de fines de 2021, escenario en el que la juventud se constituyó como un contingente de vital importancia para cambiar los rumbos que traía el país.

portada revista proletaria 9

Editorial tomada de: Revista Proletaria número 9. Julio 2023

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