Medio informativo del Movimiento Político de Masas Social y Popular del Centro Oriente de Colombia

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Soldados de franela y periodismo de guerra


Trochando Sin Fronteras, noviembre 11 de 2017

Por:Geraldina Colotti

 

Circula en una TV italiana la entrevista a una exponente clandestina de un grupo armado de la oposición venezolana, los Soldados de Franela. Una de las formaciones que alimentan la llamada Resistencia, que recibe financiamiento de los Estados Unidos y de Europa. Entrevistada y entrevistador disparan cifras sin fuentes y coincidencias: pero, buenas para confundir la mente del lector como es el estilo de la propaganda de guerra. En Venezuela estaría en curso “un holocausto”, un “genocidio”, perpetrado por una dictadura “castro-madurista” contra su pueblo.

Una propaganda que, por semanas, ha sido absorbida por el ciudadano acrítico, capaz de vociferar a derecha e izquierda sin preguntarse quien les está lanzando el hueso o la albóndiga envenenada. El consumidor pasivo de la verdad de los post no se pregunta por qué haya habido una sincronización singular de todos los medios a nivel
internacional en el sostener la misma tésis contra la República Bolivariana de Venezuela. No se interroga sobre la propiedad de aquellos medios que “hacen noticia”, sobre los intereses en juego, sobre las fuentes y los objetivos.

Desde el hombre de la calle al prepotente intelectual, ha pasado la misma versión: en Venezuela hay una dictadura, un Estado en quiebra a causa de una política insensata – comunista o socialista, que sea – conducida por Maduro. El pueblo sufre el hambre, y además el gobierno asesina y mete a la cárcel a quien protesta. Si bien Chávez y Fidel están muertos, el país es presa del castro-chavismo impuesto por el dictador Maduro, que odia al pueblo.

En fin, se ha llegado a crear una opinión pública generalizada a nivel internacional que hace improrrogable la intervención de la llamada comunidad internacional: obviamente una intervención “humanitaria” para liberar al pueblo del sufrimiento e instaurar la “democracia”.  Como en Irak, en Afganistán, en Siria, en Libia, en Yémen….

En el Manual 3-24 del Pentágono, publicado en edición de bolsillo por la Universidad de Chicago en el 2007, la estrategia esta claramente explicada: los Estados Unidos se arrogan el derecho a intervenir “en cualquier rincón del mundo” en el que estén en riesgo sus “intereses vitales”. En qué modo? Imponiendo gobiernos maleables y  residentes marionetas, manteniendo ejércitos de ocupación y fuerzas armadas leales a los Estados Unidos, creando y sosteniendo específicas instituciones nacionales.

Una de las estrategias principales es aquella de la lucha ideológica en el campo de la información, definida “batalla de la narración”. Osea: la versión de un hecho es mucho más importante del hecho en sí. Maduro ha sido electo democráticamente, en Venezuela se han desarrollado ya 22 elecciones? No importa, lo que cuenta es difundir una impresión negativa que cambie de signos a los hechos reales.

Por meses y meses hemos escuchado en los servicios televisivos la voz consternada de un cronista transmitir desde Caracas como desde un frente de guerra. Lo escuchábamos construír como héroes a jóvenes mercenarios que lanzaban bombas contra una guardería o contra una guarnición militar y talvez quedaban como víctimas de sus propios explosivos: pero, siempre, descritos como “pacíficos manifestantes” desarmados.

Ha habido y hay una batalla de los símbolos, que ha mezclado de todo dentro a un inmenso caldero relleno. La “resistencia” ha usado las máscaras más diversas: desde capuchas del Ku-klux Klan a las cruces célticas, a los escudos de los Templares, a los keffiyeh palestinos y kurdos, a referencias pacifistas y antimilitaristas, a las máscaras para halloween, a los símbolos de las “revoluciones de colores” como las “manos blancas”. El movimiento serbo de extrema derecha, Otpor, nacida en Yugoslavia en el 2000 significa, de hecho, “resistencia”.

Un corto circuito difícil de manejar cuando los objetivos electos a ser atacados eran tan evidentes como en el caso de los chavistas quemados vivos. Pero se ha resuelto manteniendo todo por cuenta de la “represión” y silenciando el resto. Trámite sus agencias, el Pentágono paga cada año millones de dólares para ocuparse de los mecanismos justos a nivel internacional ( www.venezuelafoia.info).

El principal organismo para canalizar el financiamiento a los partidos políticos de la oposición Venezolana es el Instituto Republicano Internacional (IRI). Uno de los megáfonos de la propaganda Estadounidense en Occidente – ha denunciado el mes pasado el Parlamento Ruso – es la estación radial Svaboda. En Youtube encuentran
una muestra toda dirigida a Italia.

En una transmisión del 10 de agosto del 2017, un grupo de personajes pertenecientes al Grupo AiresVen (Apoyo Internacional a la Resistencia venezolana; @AiresVen) comenta el asalto a la base de Paramacay 2° hecho por un grupo de mercenarios de los más virulentos de las violencias contra el gobierno de Maduro. Se sostiene que se habría hecho un segundo ataque a Fuerte Tiuna, la principal base militar donde “reside Maduro”. De allí habrían sido sustraídos muchos vehículos, como prueba de que estarían dentro de las Fuerzas Armadas Bolivarianas, “oficiales intermedios” listos a subvertir las instituciones.

Un punto sobre el que los medios internacionales han tocado mucho en aquel período. Entre un salmo pentecostal y una secuela de nombres distorsionados como se acostumbra entre el fascismo venezolano (la “fecal” en lugar de Fiscal, la “prostituyente” en lugar de la Constituyente, y así deformando los nombres de los dirigentes bolivarianos), los personajes entrevistados por la estación presentan el plan de la oposición golpista que se reune alrededor de la llamada Resistencia: barrer con todos los medios posibles al socialismo bolivariano que estorba a los intereses estratégicos de los Estados Unidos.

Pero, al final, justo las declaraciones de los personajes más fanáticos muestran que el gobierno bolivariano no ha mentido y que al contrario, ha sido muy hábil en el desactivar las miras de la CIA y de sus adeptos. Hasta ese momento. Era verdad que la extrema derecha pensaba llegar a una Asamblea Nacional Constituyente: pero,
evidentemente, una ANC de signo opuesto a aquella gobernada por el pueblo que se ha puesto en marcha a partir del mes de agosto.

En la transmisión, los personajes dan también sus apreciaciones sobre porque, en Italia, existan todavía “comunistas retrógrados” que apoyan a Venezuela bolivariana… A sintetizar la trama de las derechas y su peligrosidad, es un tal doctor Ulf Erlingsson, que explica como activar la Operación Libertad Venezolana: “Son 7 años que nos preparamos como resistencia clandestina, ahora ha llegado el momento por el que fue creado el OLV. Este video presenta la meta, la estrategia, parte de los objetivos realizados, el futuro y los riesgos”, dice el 11 de julio. Siguen las “5 Reformas” del  de las que tendría necesidad Venezuela hoy. La receta de los “Chicago boys”, para resumir. Para realizarla, las derechas cuentan con Trump, con el Secretario General de la OEA, Luis Almagro y con la “Comunidad internacional”: que deberían imponer un “gobierno de transición”.

Para quien no acepta las órdenes, habrán problemas – anuncia un proyecto de ley presentado en el Congreso Estadounidense por dos diputados republicanos. Washington podrá quitar el apoyo financiero a “países extranjeros que se opongan a la posición de los Estados Unidos en la ONU” (como muy frecuentemente sucede). La propuesta de ley explica que pueden haber excepciones a la norma. El presidente podrá derogar las sanciones cuando en juego estén los intereses nacionales de Washington o cuando en los Estados rebeldes haya habido un cambio de gobierno más agradable a los Estados Unidos.

El escenario al que apuntan las derechas y sus padrinos occidentales para Venezuela. Desde las sedes internacionales, se multiplican los ataques al gobierno bolivariano, pero que consigue también victorias (como la inclusión en el Consejo Directivo de la UNESCO) ; o también logró contrarestar los ataques como aquel hecho al interior de la Organización Internacional del trabajo (OIL) desde Fedecamara, equivalente a la Confindustria en Italia.

Pero el lunes hay otros dos rounds. La embajadora estadounidense en la ONU, Nikki Halye dirigirá la reunión informal del Consejo de Seguridad sobre “derechos humanos en Venezuela”, solicitada como de costumbre
por Almagro. Y también la Unión Europea decidirá si concordar con las nuevas sanciones decididas por Trump contra otros funcionarios del gobierno Maduro, y sobre un bloqueo económico similar a aquel impuesto a los cubanos.

Pero el 15 de noviembre inicia una nueva etapa de diálogos entre el gobierno venezolano y oposición, que se llevará a cabo en la República Dominicana. Las derechas van, no obstante las acostumbradas declaraciones disonantes hechas a uso propagandístico y dirigidas a recuperar el apoyo de los grupos clandestinos de Resistencia.

 

Traducción Gabriela Pereira