Medio informativo del Movimiento Político de Masas Social y Popular del Centro Oriente de Colombia

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El Médico del CHE


Trochando Sin Fronteras estuvo en La Habana, Cuba, conversando con OSCAR FERNANDEZ MELL, veterano de la guerra revolucionaria que lideró Fidel Castro en la mayor de las Antillas.

Oscar Fernández Mell fue uno de los más jóvenes médicos que se unieron al ejército rebelde; combatió en la Sierra Maestra, luego acompañó al Che  en El Congo, fue alcalde de La Habana y embajador en Gran Bretaña.  Fernández Mell estuvo en los principales combates librados de la guerra de liberación, en su papel de médico, curando a los heridos. “El Che se sentía aliviado de tenerme al lado de él, porque sabía que yo me podía ocupar de los problemas de salud de la tropa. Tener un médico era fundamental para que los guerrilleros mantuvieran la moral alta, porque les daba seguridad”, cuenta Oscar, 58 años después de conocer a Ernesto Guevara.

Este veterano de la Sierra Maestra y El Congo, aún recuerda con detalle  cuando conoció al Che, un hombre que marcaría a fuego su vida. Oscar se había incorporado a la guerrilla y combatía en la Columna 1, dirigida por Camilo Cienfuegos -“Camilo y el Che eran más que hermanos”, afirma- recién llegado a Las Mercedes, tras meses de duros combates. 

Fue entonces cuando le presentaron al Che, para que lo acompañara en un viaje por una carretera en muy malas condiciones.  “Al Che le dieron una camioneta Toyota para transportarnos hasta La Vega”, recuerda Oscar, con una sonrisa. “Él iba manejando y cada rato se le apagaba el motor, se iba para atrás, frenaba, volvía a meter primera, mientras yo miraba un precipicio que había, preocupado. Ese era un camino que para un chofer adiestrado era difícil… El Che veía que yo miraba hacia abajo y que me echaba para el lado contrario del precipicio y me dijo ‘deja que cuando lleguemos te voy a decir algo’… Después de dos horas de dar tumbos por ahí, llegamos a la Vega, y  cuando le pregunto qué era lo que me iba a decir, el Che responde: ‘que es la primera vez que manejo”. Oscar vuelve a reir. “El Hombre Nuevo era el Che”, nos comenta, “estaba dispuesto a hacer lo que fuese necesario por la revolución. El Che, además, era el hombre más culto que he conocido. Cuando no estaba combatiendo, estaba leyendo. Incluso, a veces se demoraba en entrar al combate hasta terminar de leer una página”. Esa percepción del Che concuerda con el recuerdo de su compañero en el Ministerio de Economía, Orlando Borrego, quien aún se asombra de que el Che, después de trabajar todo el día, atendiese clases de marxismo, de 1 a 3 de la mañana.

Oscar ve con preocupación que la juventud actual en Cuba no tiene la disciplina ni el espíritu de sacrificio que tenía la generación de la que él forma parte, la que hizo la revolución. “Yo salgo a correr todas las mañanas. Esta juventud de hoy no es como éramos nosotros, y aquí los cambios se están dando demasiado rápido”, señala, al referirse al restablecimiento de relaciones entre su país y los Estados Unidos. “Estoy preocupado por lo que pueda pasar con eso”.

De lo que sí está seguro es Fernandez que el capitalismo no vuelve. “Estamos de a poco reestableciendo la relación con EEUU, y fueron ellos los que empezaron la agresión al quitarnos la cuota azucarera e implementar el bloqueo económico. Nosotros queremos al pueblo norteamericano. Pero la nueva relación con el gobierno –concluye- no va a afectar el carácter socialista de nuestra revolución”.