El departamento del Tolima está viviendo una angustiante emergencia ambiental debido a la peor oleada de incendios forestales y rurales, cuya magnitud y daños son sin precedentes en su historia. En lo corrido del mes de agosto, según el balance de gestión del riesgo presentado por la gobernadora Adriana Matiz se han registrado 304 focos de incendios en 30 de los 47 municipios del departamento, registrando hasta 31 incendios de forma simultánea distribuidos en 20 municipios. De los incendios registrados hasta el martes 25 de agosto, se mantienen activas 10 conflagraciones en 6 municipios. Los municipios mas afectados son Coello, San Luis, Guamo, Suarez, Venadillo y Armero Guayabal que presentan constantes nuevos focos y reactivación de incendios que ya se habían controlado.
Hasta el momento, las llamas han consumido cerca de 30.000 hectáreas de cobertura vegetal, en su mayoría áreas de cultivos destinadas a la producción de alimentos y pastos. Según cifras de la secretaria de Desarrollo Agropecuario del Tolima, presentadas en su reporte oficial unificado, el sector agropecuario Tolimense registra pérdidas por más 13.100 toneladas de productos agrícolas totalmente incinerados, alrededor de 8.000 ha de cultivos afectadas y 14.000 ha de pastos quemadas que mantienen sin alimento a 22.000 cabezas de ganado. El cultivo de limón es el mas afectado con 4.000 toneladas reducidas a cenizas, le sigue el maíz con 1.660 toneladas perdidas y 1.442 toneladas de plátano listas para el consumo totalmente calcinadas, además, toneladas de yuca y aguacate.
Los incendios que azotan al departamento no han dejado victimas humanas, pero si cuantiosos daños materiales a bienes y enseres de familias en su mayoría campesinas que impotentes vieron cómo años de trabajo y esfuerzo eran consumidos por el fuego. Lastimosamente, el alcalde del municipio de Ortega, Diego Matiz, confirmo que un ganadero decidió quitarse la vida después de perder cultivos de caña, animales y un trapiche, además, con la preocupación de responder con un crédito bancario. Día tras día el fuego arrasa con bosque seco tropical, con cultivos, con viviendas, con corrales, con animales y con el sustento de campesinos que hoy viven un terrible drama humano evacuando sus fincas y dejando atrás sus hogares.
La emergencia ambiental esta generando una crisis humanitaria, mas 1.100 productores agrícolas se enfrentan a la pérdida total o parcial de sus cosechas, otros 1.296 ganaderos no tienen como alimentar ni calmar la sed de sus animales. Esto representa que 2.400 familias perdieron la forma de sustentarse de la noche a la mañana, quedando con deudas ante los bancos y sin la garantía de un futuro.
La voracidad de los incendios también ha ocasionado la muerte y el desplazamiento masivo de centenares de animales de la fauna silvestre. Especies como armadillos, serpientes, zarigüeyas, venados, aves, zorros, osos hormigueros y puercoespines huyen de las llamas y las altas temperaturas en busca de refugio y agua, algunos gravemente heridos con quemaduras, problemas respiratorios y lesiones oculares. Estas son las victimas silenciosas que solo reciben ayuda de médicos veterinarios voluntarios que han llegado a las zonas por sus propios medios.
Esta emergencia comenzó el 1 de agosto en el municipio de San Luis. El departamento del Tolima lleva todo el mes de agosto con constantes y extensivos incendios, la mayoría de los focos se apagaron cuando las llamas no encontraron nada mas que consumir y se contuvieron al llegar a carreteras, ríos u causando otra conflagración.
La respuesta técnica del estado frente a esta oleada de incendios ha sido IMPROVISADA, INSUFICIENTE Y DESCUIDADA, la mayor responsabilidad la han asumido las administraciones municipales y sus departamentos de bomberos con escaso equipamiento y limitados recursos financieros, también por voluntarios en su mayoría jóvenes de los pueblos, estudiantes de la Universidad del Tolima y miembros de algunas organizaciones sociales defensoras de la vida y el ambiente.
La administración departamental ha tenido un respuesta superficial y mediática, en total sintonía con el gobierno nacional recién posesionado, limitándose a la relatoría de los estragos y amenazando a los posibles responsables con “todo el peso del estado y la ley” mientras los incendios consumen todo a su paso sin encontrar ningún obstáculo y los alcaldes claman por recursos, capacidad técnica y un mayor despliegue por parte de la gobernadora Adriana Matiz, quien ha reconocido que la emergencia ha superado las capacidades de los organismos de emergencia departamentales.
La matriz mediática, generada por el gobierno departamental y nacional, alrededor de los incendios gira en torno a los “manos criminales” asociadas a las disidencias de las FARC y las bandas criminales dedicadas a la minería ilegal que de forma deliberada provocan los incendios. Esta matriz desconoce el trasfondo de la crisis, el fenómeno del niño ha provocado una reducción del 90% de la precipitación en el departamento, ocasionando una fuerte sequía y altas temperaturas, que en combinación con los fuertes vientos se crea una alta probabilidad de incendios.
Por lo pronto, las llamas siguen consumiendo todo a su paso y la emergencia continúa agudizando la crisis humanitaria. Diferentes sectores de la sociedad civil y de la institucionalidad claman al gobierno nacional de asumir con toda la capacidad del estado, seriedad y compromiso la respuesta a esta oleada de incendios en el departamento del Tolima, que según expertos académicos es solo el preludio de lo que va a afrontar el país en los próximos meses.





