Medio informativo del Movimiento Político de Masas Social y Popular del Centro Oriente de Colombia

.

Queremos más participación popular


brazil8

 Tomado de: JORNAL BRASIL DE FATO MG

Belo Horizonte, 12 a 18 de junho | edição 90 | brasildefato.com.br | facebook.com/brasildefatomg 

 

 

Esta semana el gobierno del Estado de Minas Gerais lanzó los Foros Regionales de Gobierno, como parte de su política de participación popular. 

La propuesta, aún en construcción, viene en una hora buena y oportuna. Si es sincera, con certeza enfrentará grandes desafios. Es meritorio el acierto del gobernador Fernando Pimentel en asumir el compromiso de este gobierno de que haya participación popular en la definición de las prioridades. Más que eso, que la participación popular sea política de Estado y método de gobierno. 

Vivimos un momento en Brasil, y en el mundo, en que la participación ya no es una opción, sino una necesidad. Sin embargo, no es hecha efectiva. Brasil está en el puesto 106 de un ranking de 187 países de participación de la mujer en política. En el Congreso Nacional, ellas constituyen apenas el 9% de los congresistas, siendo que en la sociedad las mujeres representan el 51%. 

Esta situación no refleja la presencia de las mujeres en los diversos movimientos, asociaciones y demás iniciativas ciudadanas que han surgido en la sociedad brasileña. Si usted es mujer, está fuera de la política porque nuestro marco legal inhibe su participación, o al menos conserva el machismo presente en la sociedad. Los científicos constatan, en Brasil, un fenómeno que ellos llaman de “ciudadanía regulada” y afirman que tenemos una “democracia formal de mala calidad”. El déficit de participación en Brasil es uno de los mayores del mundo . 

Aún utilizando el ejemplo de la sub-representación en la política, en las 27 Asambleas Legislativas de Estados del Brasil, menos de la mitad tienen un representante negro. Los jóvenes, las personas menores de 35 años, son el 58% del electorado y sólo representan el 7% de nuestro Congreso . 

La desigualdad social y la económica en Brasil y en Minas es agresiva, vergonzosa, impactante. Es una pena que parezca que la sociedad ha sido anestesiada contra ella. 

Hoy en día, la política significa descrédito, no cautiva, no implica, no inspira. Está lejos de la población. Y esta aversión a la participación y la política se construye culturalmente. Necesitamos reconstruirla. Tenemos que ver la política como algo bueno, ya que es la mejor manera de perseguir el bien común y ensanchar las fronteras de la humanidad. 

Es preciso hacer enfasis en la frase “participación popular”, presente en el objetivo de los Foros Regionales de Gobierno. Si perdura la exclusión , es porque uno de los derechos primarios negados históricamente fue el de participación política. Después de todo, no son todos los que necesitan políticas de participación. El poder económico, los empresarios, encuentran sus canales de participación y enlace con la sociedad, a través de los medios de comunicación de masas corporativos. 

Así, los empresarios, es decir, los empleadores, logran acceder al poder judicial, la Asamblea Legislativa y a los ejecutivos en el tres esferas. Ellos sólo representan el 3% de la sociedad, pero componen el 50 % del Congreso. Así que con sólo una Constituyente exclusiva para realizar la reforma política conseguiríamos cambiar el sistema político de forma que avance la democracia. 

El pueblo de Minas Gerais sólo ganará algo a partir de un proyecto que expanda y garantice la participación popular. Una política que garantice efectivamente el presupuesto y las condiciones de participación reales. Que fortalezca las organizaciones de la sociedad civil que ya cumplen este papel. Que potencialice la democracia participativa y directa. Que politice a la sociedad. 

Los movimientos populares siguirán movilizados y cumpliendo su papel de politización y elevacion del nivel de conciencia de nuestro pueblo.